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Festival de San Sebastián 2025: crítica de “Los domingos”, película de Alauda Ruiz de Azúa (Competencia Oficial)

La directora de los largometrajes Cinco lobitos (2022) y Eres tú (2023) y de la serie Querer (2024) consiguió uno de los mayores impactos de la edición de este año con una historia sobre la adolescencia, las relaciones familares y las manifestaciones de la fe.

Publicada el 22/09/2025

Los domingos / Sundays (España, Francia /2025). Guion y dirección: Alauda Ruiz de Azúa. Elenco: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garcés, Juan Minujín, Mabel Rivera y Nagore Aranburu. Fotografía: Bet Rourich. Edición: Andrés Gil. Sonido: Andrea Sáenz Pereiro y Mayte Cabrera.Duración: 115 minutos. Estreno mundial en la Competencia Oficial.

Fue en domingo. La película que ha sacudido el Festival de San Sebastián se presentó en el cierre del fin de semana, se titula, sí, Los domingos y está dirigida por Alauda Ruiz de Azúa.

Si Cinco lobitos parecía versar en torno a la maternidad, pero en verdad retrataba sobre todo las tensiones familiares; y Querer hacía lo propio con el consentimiento en el matrimonio; Los domingos parte de la religión en la infancia para abocarse de nuevo en los conflictos dentro de la familia. El título, de hecho, puede hacer referencia tanto al día de misa como al día en que padres, tías, abuelas e hijos se reúnen a la hora del almuerzo. Es decir, trata tanto de la institución eclesiástica como de otra institución, la familiar.

La protagonista es Ainara, una chica de 17 años que se encuentra a las puertas de dejar el instituto, entrar quizá en la universidad, tener quizá su primer novio y que en cambio se está planteando hacerse monja de clausura. Las tribulaciones de la muchacha sirven de mecha para hacer explotar las tensiones subyacentes en el seno familiar: su madre murió joven, su padre está atrapado en una serie de deudas, su tía la quiere con locura pero atraviesa una crisis de pareja con el padre de su hijo, y su abuela intenta suavizar todos estos conflictos. Mientras, del otro lado, un joven cura intenta crear complicidades con la tierna Ainara, y la madre Isabel quiere ocupar el lugar de la tía y ofrecer a la chica un espacio para las confesiones más íntimas.

A partir de esta premisa y de estos dos polos, Ruiz de Azúa elabora una tensión: entre quien debe decidir si creer o no, y quien ya ha decidido que no cree. La principal propuesta de Los domingos tiene que ver con el lugar en que se sitúa: en este sentido, no es una película complaciente, no reconforta a los agnósticos, y tampoco a los creyentes. Intenta aquello tan complejo de dar voz a unos y a otros, solo que las voces quizá no son del todo equitativas. Al final, quien más habla suele exponerse mucho más; y esa es la tía, que no solo no tiene la fe o el amor en Dios, sino que está perdiendo su fe en la familia y el amor por su pareja.

Ruiz de Azúa comienza su película con la pantalla en negro y una canción de Quevedo sonando a todo trapo. Cuando se hace la luz esta es muy tenue y apenas deja entrever un crucifijo colgado en una pared, iluminado en la penumbra por un grupo de chicas que está montando una fiesta de pijamas a hurtadillas. Entre ellas está Ainara, que calladamente está viviendo las confusiones propias de la adolescencia. Esas turbulencia se evidencian a partir de una conversación que mantiene con su tía, y que Ruiz de Azúa filma en un diligente plano / contraplano.

La cuestión fundamental a la hora de abordar los personajes que están intentando comprender su fe es cómo se manifiesta Dios; o como dice uno de los personajes, cómo se comunica Dios con la persona elegida. Es decir, es un tema de representación, que atraviesa películas tan dispares como las distintas versiones en torno a la figura de Juana de Arco o una obra tan kitsch como La llamada (obra apócrifa sobre una chica que se enamora de Dios). Dreyer, por ejemplo, optó por no evidenciar la aparición de Dios, sino por trabajar la relación entre la palabra y la ley y lo beatífico y el rostro. En Los domingos, hay un plano en el que Ainara expresa el éxtasis, como si al fin hubiese comprendido. Sin duda, es un momento provocador, que parece constatar las bases de las creencias de la chica.

La escena en la que padre y la tía se reúnen con la responsable del convento resulta la piedra de toque de lo que se está dirimiendo aquí: y el plano / contraplano se articula únicamente entre la tía y la religiosa, pues el padre justamente ha decidido no hacer nada. El diálogo y el plano contraplano será la principal herramienta de la película, que aunque tiene a bien situarse en un lugar complejo, no termina de despegarse de una cierta puesta en escena más propia del llamado “audiovisual” que del cine.

Los diálogos permiten a Ruiz de Azúa flirtear con la comedia, aunque finalmente la película se aboque a un cierto desgarro. Si Los domingos invita a que la mirada de cada uno pueda encontrar su lugar ante un conflicto entre posturas sumamente dispares, a mí, particularmente, me resultó difícil no encontrar que el dolor y la pérdida solo pertenecía a uno de esos dos polos.

COMENTARIOS

  • 5/03/2026 16:58

    La talentosa directora vasca ALAUDA RUIZ DE AZÚA (n. 1978) se está convirtiendo en toda una especialista en tratar temas de conflictos familiares. En su debut con "CINCO LOBITOS" (2022) el foco estaba puesto en la maternidad de una mujer que pasó los 30 años de edad y la relación con sus padres en una película interesante sin inventar nada. Con "LOS DOMINGOS" (2025) asume más riesgos porque se mete en un tema que históricamente ha sido espinoso en muchas familias y por diferentes razones. La protagonista AINARA (muy buena actuación de BLANCA SOROA) tiene 17 años de edad y está en un momento de discernimiento sobre si se va convertir o no en una monja de clausura. Es la hermana mayor con dos hermanas menores, con un padre viudo que ha vuelto a casarse (buena actuación de MIGUEL GARCÉS), una tía atea que se llama MAITÉ (gran trabajo de PATRICIA LÓPEZ ARNAIZ) quien no es feliz en su matrimonio con PABLO (el buen actor argentino JUAN MINUJÍN) y una abuela manipuladora (buena actuación de MABEL RIVERA). Lo que en los años del franquismo hubiese sido un tema con un tratamiento más cerrado y religioso, en el cine de esta directora hay un debate abierto sobre la vocación religiosa, las tentaciones, los prejuicios familiares y si es AINARA quién debe decidir su futuro. Película con muy buen guion y diálogos convincentes, conmueve al espectador. MUY BUENA (8/10) .

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