Críticas
En cines y en streaming
Especial Kleber Mendonça Filho: críticas de “El agente secreto”, “Retratos fantasmas”, “Bacurau”, “Aquarius” y “Sonidos vecinos”
Con la excusa del estreno en cines argentinos de El agente secreto (nominada al Oscar a Mejor Película, Mejor Película Internacional, Mejor Actor para Wagner Moura y Mejor Casting; y ganadora de los premios a Mejor Dirección y Mejor Actor en el Festival de Cannes 2025); así como la llegada a MUBI del documental Retratos fantasmas, sumamos las reseñas de los cinco más recientes largometrajes del notable director brasileño.

El agente secreto
O Agente Secreto / The Secret Agent (Brasil, Francia, Alemania, Países Bajos/2025). Guion y dirección: Kleber Mendonça Filho. Elenco: Wagner Moura, Maria Fernanda Candido, Gabriel Leone, Carlos Francisco, Alice Carvalho, Roberio Diogenes, Hermila Guedes, Igor De Araujo, Italo Martins, Laura Lufesi, Udo Kier, Roney Villela e Isabél Zuaa. Fotografía: Evgenia Alexandrova. Edición: Eduardo Serrano y Matheus Farias. Música: Tomaz Alves Souza y Mateus Alves. Distribuidora en salas: MACO Cine. En streaming: MUBI. Duración: 158 minutos. Estreno en cines argentinos: 26 de febrero. ★★★★½
Marcelo (Wagner Moura) huye de San Pablo y regresa en un Volkswagen "escarabajo" amarillo a la calurosa Recife en plena época de Carnaval con la intención de reencontrarse con su pequeño hijo Fernando, que está al cuidado de su padrino. Sabremos que este cuarentón es un investigador universitario y experto en tecnología, que su joven esposa ha muerto y que pronto consigue un puesto en una agencia gubernamental dedicada a la identificación de personas (él además está buscando información sobre su madre). Pero su vuelta al pago está lejos de ser la soñada: a Marcelo lo persiguen unos “pesados” contratados para asesinarlo y su único refugio será una red de contraespionaje de la resistencia que supuestamente lo ayudará a salir del país junto al chico con pasaportes falsos (figura en una lista de quienes tienen prohibida la salida del país).
Si esta sinopsis resulta un poco extensa y derivativa es porque en las más de dos horas y media de El agente secreto pasan muchas cosas: hay un presente que transcurre en el ominoso Brasil de 1977, pero habrá también flashbacks hacia un pasado no menos tenebroso (allí conoceremos a quien fue su pareja y madre de su hijo) y flashforwards que llegan hasta la actualidad, donde unas jóvenes estudiantes investigan esos oscuros y poco conocidos hechos de la dictadura militar (hay algunas conexiones con la oscarizada Aún estoy aquí, de Walter Salles, en ciertas búsquedas).
¿Quieren más? Hay varias escenas ambientadas en el viejo Cine Sâo Luiz (que ya aparecía en películas previas del director), muchas citas cinéfilas, y una permanente presencia de tiburones (reales y en referencia a la película Tiburón, de Steven Spielberg). Y, si bien hay algo de terror en el asunto (veremos muchos cuerpos desmembrados), la película remite más al espíritu de los thrillers políticos y psicológicos setentistas, con sus climas enrarecidos y su tono paranoico, y algo de cine clase B y del primer Brian De Palma.
El Marcelo (aunque usará también otros nombres) que interpreta el siempre contenido y enigmático Wagner Moura es el protagonista y dueño del punto de vista, pero en El agente secreto hay lugar para secundarios muy queribles (todos los vecinos, amigos y colaboradores de Recife) y otros siniestros: grupos de tarea, mercenarios, mano de obra desocupada, militares dados de baja por sus excesos pero que ahora los cometen a puro sadismo en el ámbito privado.
Más que las escenas de acción (que las hay), a Kleber Mendonça Filho le interesan los efectos psicológicos, la dinámica social, las negaciones de muchos y las formas de resistencia de unos pocos en tiempos tenebrosos en los que el poder estaba en manos de los militares (la dictadura se extendió entre 1964 y 1984 y la gestión del general Ernesto Geisel fue entre 1974 y 1979), pero con el apoyo, la connivencia y el aprovechamiento por parte de distintos sectores políticos y empresarios.
Puede que la película se resienta un poco por la multitud de capas, por su estructura caleidoscópica y espiralizada, pero pocos cineastas son capaces hoy de transportarnos a una época, un lugar y unas historias que generan fascinación (tanto desde la empatía humana como por la degradación social). Así, pendulando, cabalgando entre el cine de género(s), el ensayo político y el drama familiar, Kleber Mendonça Filho se consolida como uno de los directores brasileños (y no solo brasileños) más importantes de los últimos años.
Retratos fantasmas
(Brasil/2023). Dirección, guion y narración: Kleber Mendonça Filho. Duración: 93 minutos. Disponible en MUBI. ★★★★✩
En determinado momento de la carrera de todo realizador (sobre todo cuando se ingresa en la madurez) resulta muy tentador bucear en la propia historia para construir una suerte de diario fílmico personal. Es lo que le ocurrió a ese talentoso director y crítico que es Kleber Mendonça Filho con Retratos fantasmas, un ensayo que combina recuerdos, anécdotas, sensaciones y pensamientos muy íntimos ligados a la vida familiar y a las experiencias cinéfilas.
Dividida en tres grandes partes (la primera, dedicada sobre todo a Recife, su casa y su madre; la segunda, a los grandes cines, casi todos ya desaparecidos, de su ciudad; y la tercera, a salas devenidas iglesias, a los templos religiosos y cinéfilos), la película tiene un tono y espíritu inevitablemente nostálgico y melancólico, ya que habla de otros tiempos (mejores), de los brutales cambios arquitectónicos y sociales, del paso del tiempo, de los edificios y personas que ya no están. De los fantasmas a los que alude el título.
El segmento inicial tiene como eje la casa ubicada en el barrio de Setúbal, a 250 metros de la playa, en la que Kleber vivió durante más de cuatro décadas (se mudó allí en 1979, cuando tenía poco más de diez años y hoy está por cumplir 55) y en la que rodó una decena de cortos y largometrajes. Ese primer episodio es también un tributo a su madre Joselice, una historiadora que murió en 1995, con apenas 54 años; una reflexión sobre cómo la inseguridad hizo que las casas y departamentos se convirtieran en búnkers y muchas otras cosas: desde la (re)aparición de un perro llamado Nico o una invasión de termitas que hizo estragos hasta el lugar de médium que muchos le asignan al propio Kleber.
La segunda parte, la más larga y más interesante, está dedicada a los grandes cines del centro de Recife que marcaron la dinámica social pernambucana durante buena parte del siglo XX: el Art Palácio, el Trianon, el Moderno, el Veneza, el Ritz, el Astor, el Boa Vista y el Sâo Luiz, que todavía resiste como sala pública. Mendonça Filho -quien abordó el cierre de las inmensas salas en su trabajo de graduación como estudiante universitario- recupera frondosos materiales de archivo, anécdotas personales, entrevistas con proyectoristas y fragmentos de películas que en muchos casos se proyectaban en 70mm para verdaderas multitudes (Hair, de Milos Forman, se mantuvo seis meses en el Veneza y fue vista por más de 200.000 personas).
Entre imágenes de archivo, making of de sus películas y home-movies en VHS, Betacam, Hi8 y MiniDV, filmaciones más recientes en las que se ven aquellas míticas salas convertidas en templos evangélicos, en supermercados o en sucursales bancarias, y su cuidada narración en off (más analítica que recargada o sentimental), Mendonça Filho construye la que claramente es la película más personal de su carrera. En Retratos fantasmas, proyecto que inició en 2017 y seis años después -pandemia de por medio- vio la luz en Cannes 2023, conviven su historia, su formación, su cinefilia, su obra y su visión del mundo. Una película bella, triste y emotiva a la vez.

Bacurau
(Brasil-Francia/2018). Guion y dirección: Kleber Mendonça Filho y Juliano Dornelles. Elenco: Sonia Braga, Udo Kier, Barbara Colen, Jonny Mars, Chris Doubek y Karine Teles. Fotografía: Pedro Sotero. Música: Mateus Alves y Tomaz Alves de Souza. Duración: 132 minutos. ★★★★✩
Luego de sorprender al mundo con Sonidos vecinos y Aquarius, Kleber Mendonça Filho filmó Bacurau, película en la que aparece como codirector su habitual colaborador Juliano Dornelles. Se trata de una ambiciosa apuesta que mixtura elementos propios de las tradiciones y leyendas populares brasileñas con otros ligados a la ciencia ficción distópica, el western (de Sergio Leone a Quentin Tarantino), el slasher, el gore y una fuerte alegoría política muy a tono con estos tiempos.
El film también combina actores no profesionales de la zona (un pueblo llamado Bacurau, que no figura en ningún mapa pero podría ser cualquiera de los que abundan en la región desértica de Rio Grande do Norte) con figuras emblemáticas como Sonia Braga y el alemán Udo Kier, quien lidera en la ficción a una banda de sádicos mercenarios extranjeros.
Entre el cine de Emir Kusturica y el de John Carpenter, con algunos pasajes que remiten a Mad Max (aquí también hay una disputa por el agua) y momentos en la línea del Cinema Novo de Glauber Rocha, Bacurau resulta una película potente en el terreno narrativo y visual (extroardinaria la fotografía de Pedro Sotero), tan provocadora como incómoda en su mirada a la lucha de clases y por el dominio de las tierras, aunque por momentos no demasiado sutil (ver el personaje del alcalde corrupto) y algo afecta al subrayado. De todas formas, Mendonça Filho y Juliano Dornelles nunca pierden la brújula y terminan construyendo una fábula fascinante y demoledora sobre un futuro cercano que, quizás, casi sin darnos cuenta, ya llegó.
Aquarius
(Brasil, Francia/2016). Guion y dirección: Kleber Mendonça Filho. Elenco: Sonia BragaMaeve JinkingsIrandhir Santos, Humberto Carrão y Carla Ribas. Duración: 146 minutos. ★★★★½
Tras su magistral ópera prima El sonido alrededor (antes había hecho el documental Crítico), Mendonça Filho ratifica que se trata de uno de los directores más inteligentes y provocadores del panorama brasileño actual con una demostración de cómo hacer cine político hoy sin bajadas de línea explícitas ni denuncias recargadas.
El film narra la histora de Clara (descomunal trabajo de Sonia Braga, firme candidata al premio a mejor actriz), una mujer de 65 años, ya viuda y con un pasado como prestigiosa crítica musical (la música juega un papel fundamental en todo el relato). Ella vive sola en un viejo edificio de los años '40 en la costanera de Recibe llamado Aquarius con sus miles de discos de vinilo y sus recuerdos. Pero una corporación inmobiliaria ha comprado el resto de los departamentos y le ofrece mucho dinero para que lo abandone y, claro, construir allí (con privilegiada vista al mar) un moderno emprendimiento. Cuando ella se niegue, iniciarán todo tipo de presiones y hostigamientos (legales y de los otros).
La película -una suerte de ampliación y profundización de varios conflctos trabajados en su film anterior- se centra en lo íntimo (con la llegada de la vejez), en lo familiar (la relación afectiva con uno de sus sobrinos, distante con su hija, que la usa para que cuide al nieto y -otra obsesión brasileña- de fidelidad absoluta con su empleada doméstica) y finalmente en lo social, con las diferencias de clase y los abusos y miserias de los poderosos.
Un dato no menor del film es que Clara ha luchado durante varias décadas contra el cáncer (incluso se ve que ha perdido una mama y ha decidido no ponerse una prótesis), pero cuando todo parece servido para el golpe bajo la cuestión ayuda para un impactante, sobrecogedor desenlace (la última parte se titula, precisamente, “El cáncer de Clara”).
Los 140 minutos de Aquarius se justifican. Hay muy pocos momentos superfluos o caprichosos. La narración abarca muchos conflictos y personajes, pero nunca pierde el eje, el interés ni la cohesión. La inteligencia del guionista/director; y la ductilidad asombrosa de Sonia Braga, vulnerable y arrasadora a la vez, hacen de esta una de las mejores películas latinoamericanas de los últimos tiempos.

Sonidos vecinos
(O Som ao Redor, Brasil/2012). Guión y dirección: Kleber Mendonça Filho. Con Irandhir Santos, Gustavo Jahn y Maeve Jinkings. Fotografía: Pedro Sotero. Música: DJ Dolores. Edición: João Maria y Kleber Mendonça Filho. Diseño de producción: Juliano Dornelles. Distribuidora: Kommander. Duración: 131 minutos. ★★★★✩
Esta ópera prima del ex crítico, periodista y programador de cine Kleber Mendonça Filho -premiada en decenas de festivales y candidata por Brasil al Oscar al mejor film extranjero en 2013- narra con una impecable estructura coral las vivencias de varios vecinos de una zona residencial de clase media en la ciudad de Recife.
La llegada de unos guardias de seguridad privada dará, en una primera instancia, una sensación de mayor orden y control al barrio, pero los muchas veces angustiados personajes empezarán pronto a experimentar otras sensaciones bastante opuestas.
Un director con un mundo y un estilo muy propios (hay algún punto de conexión con la reciente Historia del miedo), que incluye desde citas cinéfilas hasta un gran rigor formal, pasando por un minucioso trabajo con distintas capas de sonido (desde el ladrido de un perro hasta los ruidos callejeros) para describir la creciente alienación urbana. Todo un descubrimiento del nuevo cine brasileño.
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