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Crítica de “Alemania”, de María Zanetti: El viaje de convertirse en una misma
Esta crítica fue escrita en el marco de ¿Qué vemos cuándo vemos? Claves para pensar el cine, taller destinado a jóvenes y estudiantes universitarios y terciarios que formó parte de Camino al FICER, programa de actividades previas al Festival Internacional de Cine de Entre Ríos, cuya octava edición se realizará en la capital de esa provincia entre el 24 y el 29 de noviembre próximos.
Lola, una adolescente de diecisiete años, quiere embarcarse en un viaje para estudiar en Alemania. Para eso, necesita convencer a sus padres, quienes se niegan debido al costoso tratamiento psiquiátrico de su hermana y la situación económica que están atravesando. Aun así, Lola persiste en buscar la manera de conseguir su objetivo, descubriendo su identidad al enfrentar el entorno que la limita y explorando sus vínculos.
La directora María Zanetti nos describe a Lola a través de detalles aparentemente arbitrarios sobre su vida y de quienes la rodean, con escenas que funcionan como ventanas a las que el espectador se asoma para espiar conversaciones que dicen mucho más que las palabras habladas, con silencios que incrementan la tensión y pinceladas de costumbres argentinas que resuenan profundo en la vida cotidiana de muchos de nosotros.
La película nos muestra que los vínculos más cercanos de Lola tienen maneras diferentes de ver la vida. Por ejemplo, la primera escena, en la que la vemos a ella junto a su madre y su abuela mirando el final de Camila, parece sugerir distintas formas de afrontar el dolor. Mientras Lola participa en silencio ante una situación que la pone triste, la abuela encuentra la belleza dentro de ese pesar y la madre dice que es demasiado y que no la vean más.
Podría pensarse, entonces, que Lola es una espectadora pasiva que no tiene control ante lo que sucede, que la madre es la que toma las decisiones difíciles ante la adversidad y que la abuela está en paz, a sabiendas de que las situaciones tristes también forman parte de la vida. En la siguiente escena vemos un televisor roto, presumiblemente golpeado por la hermana de Lola durante un ataque de ira, lo que podría interpretarse como el síntoma de una confrontación agresiva y visceral ante las situaciones de la vida.
En la película vemos cómo Lola tiene que aprender a poner límites como la madre, enfrentar aquello que la limita como hace la hermana y aceptar las dificultades de la vida como su abuela. De repente, llegar a Alemania es sólo un objetivo que funciona como una razón por la cual atravesar este viaje personal.
Los personajes son muy ricos en detalles que los hacen únicos. Se puede apreciar el hincapié que hay en darles vida en sus maneras de vestir, hablar y en acciones que demuestran que son personas con una vida propia más allá de la protagonista. Junto a ellos es que Lola se encuentra con quien es. Destaco esta apreciación ya que Alemania no funciona como una película motivada por el objetivo principal del personaje (llegar a Alemania), sino que todo apunta a alcanzar aquello que realmente le hace falta (conseguir acercarse a ser ella misma).
Zanetti juega con hacerte creer que lo importante es alcanzar el objetivo de ir al país del título, pero ese desenlace podría haberse visto afectado si su familia se hubiera negado. ¿Llegar a Alemania es el resultado de la fuerza de voluntad de Lola? ¿O una cuestión de suerte? La película no responde con una verdad concisa, pero sí nos dice que hay un viaje transcurrido que es más importante. Porque, con suerte, todos llegaremos a Alemania. Y si no lo conseguimos, al menos estaremos más cerca de saber quiénes somos y hacia dónde vamos.
(Alemania, de María Zanetti, está disponible en HBO Max)
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