Críticas

Cine argentino en salas y en streaming

Crítica de “Un oso rojo”, película de Israel Adrián Caetano con Julio Chávez y Soledad Villamil

Con la excusa de que se proyectará este jueves 2 de julio, a las 22.30, en el marco de la retrospectiva dedicada a la productora Lita Stantic en el MALBA, y de que está disponible desde hace unos meses en HBO Max recuperamos la reseña publicada en el momento de su estreno comercial el 3 de octubre de 2002.

Estreno 02/07/2026
Publicada el 02/07/2026

Un oso rojo (Argentina-España-Francia/2002). Dirección y guión: Israel Adrián Caetano. Con Julio Chávez, Soledad Villamil, Luis Machín, Enrique Liporace, René Lavand y otros. Producción de Lita Stantic. Duración: 94 minutos. Disponible en HBO Max desde fines de 2025.

(Esta crítica fue publicada en el diario La Nación del 3/10/2002)

Un oso rojo
es un valioso salto de Adrián Caetano desde un cine artesanal, casi en la frontera con lo marginal y concebido con más perseverancia que recursos económicos (como ocurrió con Pizza, birra, faso, codirigida con Bruno Stagnaro; y con Bolivia), hacia una nueva etapa con condiciones de producción (presupuesto más desahogado, lograda factura y acabado técnico, sólidos actores profesionales) propias de un director decidido a jugar en primera.

En esta transición -similar a la que también atravesó con éxito Pablo Trapero desde Mundo grúa hasta la reciente El bonaerense- es posible que Caetano haya perdido algo de la espontaneidad, del lirismo y de esa conmovedora visceralidad que transmitían sus películas anteriores.

Un oso rojo, si bien mantiene todas las marcas autorales, los temas que obsesionan y definen el universo del director, aparece como un producto más convencional, estructurado y hasta en algún sentido calculado en comparación con la frondosa obra anterior de Caetano, construida a fuerza de inspirados cortos, medios y largometrajes.

El film abre con una potente secuencia de títulos trabajada en varios planos temporales que nos ubica en la historia de Rubén, "el Oso" (Julio Chávez), un hombre que sale de prisión bajo palabra luego de haber purgado siete años tras un asalto con homicidio incluido cometido el mismo día en que su hija Alicia cumplía un año.

La nueva realidad del protagonista se presenta compleja: su esposa Natalia (Soledad Villamil) convive ahora en condiciones bastante precarias con Sergio (Luis Machín), un alcohólico sin trabajo fijo que acumula deudas por apuestas en carreras de caballos, su hija de ocho años apenas lo reconoce, mientras que el Turco (René Lavand), un "pesado" que había armado el fallido golpe, se niega a pagarle su parte del botín y le propone a cambio participar en un robo bastante más ambicioso. Así, su única y nada estimulante alternativa parece ser un trabajo como remisero.

Tras ese arranque a toda potencia y con fondo de música de cumbia (Caetano resuelve con gran precisión y sequedad el sangriento asalto del pasado), el eje central de la película pasa a ser la relación que el Oso intenta (re)construir con su ex esposa y la pequeña Alicia.

El Oso maneja una moral simple y sencilla, aunque marcada por la dualidad de las dos máximas rectoras de su comportamiento y accionar, que van desde la frase de inspiración anarquista "toda la guita es afanada", que le permite, cual Robin Hood del nuevo siglo, aplicar dinero sucio para causas nobles y la inocente pero aquí convincente "hay que cuidar a la gente", que él aplica como guía rectora para velar a cualquier costo por el bienestar de sus seres queridos.

Los contrastes entre la utilización de los códigos del western urbano (un justiciero que sale de la cárcel, persigue obsesivamente la venganza y luego busca alguna forma de redención) inspirados en títulos como Calles de fuego o en buena parte de la filmografía de Clint Eastwood, y el drama familiar, íntimo y emotivo del Oso no siempre son manejados por Caetano con la misma eficacia: hay algunas escenas memorables (como la que transcurre en la plaza con la niña observando parcialmente desde una calesita que da vueltas la "apretada" de unos policías a su padre), pero también otras, como el montaje paralelo trabajado en la línea de El Padrino, que vincula un acto escolar con un asalto con el Himno Nacional de fondo, que lucen tan convencionales como forzadas.

El trabajo de construcción física y psicológica que Chávez hizo para interpretar al Oso es de una dimensión prodigiosa, comparable a aquellas caracterizaciones que Marlon Brando, Al Pacino o Robert De Niro hacían años atrás siguiendo las exigentes técnicas del Actor´s Studio.

Chávez no sólo engordó y transformó su cuerpo para el papel, sino que dotó a sus movimientos y sus gestos de una energía, una violencia contenida, una "animalidad" tales que cada una de sus apariciones en cámara conmueven, intimidan y, por momentos, asustan.

El resto del elenco, en cambio, no tiene tanto margen para el lucimiento, aunque Machín, Villamil, Enrique Liporace y la debutante Agostina Lage salen airosos de sus desafíos. Sólida en todos los rubros técnicos, la película alcanza en la cámara y la iluminación de Willi Behnisch otro de sus aspectos más destacados.

Para la polémica, inevitablemente, quedará el desenlace épico, casi inverosímil, rodado en la línea ampulosa y estilizada del talentoso director hongkonés John Woo.

Si bien Caetano trabaja con fluidez las elipsis, las transiciones y cierra con elegancia cada uno de los planteos del guión, ese final resulta demasiado ampuloso para una película que, en la mayor parte de su metraje, se asienta en una pequeña, emotiva y lograda historia de amor familiar.

Pero aun con estas polémicas apuestas artísticas que pueden provocar cierta perplejidad, ese híbrido en que deviene Un oso rojo se impone como una obra de gran solvencia y potencia dramática, que ratifica el talento narrativo de un prolífico director que está llamado a ser (ya es) una de las figuras clave del nuevo cine argentino.

COMENTARIOS

  • SIN COMENTARIOS

DEJÁ TU COMENTARIO


CRÍTICAS ANTERIORES


Crítica de “Un sueño posible” (“The Blind Side”), película de John Lee Hancock con Sandra Bullock: Una historia de película... una película que no hará historia
Diego Batlle

-Esta mediocre tragicomedia basada en un hecho real (un joven negro, pobre y analfabeto que llegó a ser estrella del fútbol americano gracias al apoyo de una familia republicana) le permitió a Sandra Bullock ganar su primer premio Oscar, pero ni siquiera resulta la mejor actuación de su carrera.
-A 17 años de su lanzamiento original, este film regresó en septiembre de 2026 al Top 10 de Netflix.

LEER MÁS
Crítica de “Pulp: ¿Qué harías por una canción más?” (“Pulp: What Do You Do for an Encore?”), documental de Garth Jennings (MUBI)
Diego Batlle

-La banda de Jarvis Cocker editó a fines de agosto el disco Live! bajo el sello Rough Trade y casi un mes después llega a MUBI (antes habrá unas pocas funciones en salas) este documental que combina magistrales registros de los shows realizados en el O2 Arena de Londres el 13 y 14 de junio de 2025 con materiales de archivo (en muchos casos inéditos) sobre las más de cuatro décadas de historia de la emblemática banda del britpop oriunda de Sheffield.
-Disponible en MUBI desde el viernes 25 de septiembre. Ese mismo día, a las 20.30, habrá una proyección gratuita en el Cine York (Juan Bautista Alberdi 895, Olivos).

LEER MÁS
Crítica de “Ramón Vázquez”, película de Gustavo Fontán con Marcelo Subiotto
Diego Batlle

Tras su estreno mundial en julio pasado en la sección principal del prestigioso FIDMarseille, la nueva película de Fontán se proyecta este sábado 5 de septiembre, a las 21.30, en el Cinema Paradiso de La Plata con entrada gratuita en el marco de la Competencia Internacional del 4º Festival Internacional de Cine de la Provincia de Buenos Aires (FICPBA). También se verá el sábado 12, a las 19.15 en Arthaus Central (Bartolomé Mitre 434), en el marco de la Semana de FIDMarseille en Buenos Aires.

LEER MÁS
Crítica de “Anémona” (“Anemone”), película de Ronan Day-Lewis con Daniel Day-Lewis y Sean Bean (HBO Max)
Diego Batlle

El debut en el largometraje de Ronan Day-Lewis es con un film protagonizado y coescrito por su padre, quien también figura entre los productores junto con, por ejemplo, Brad Pitt.

LEER MÁS