Críticas
Cine argentino
Crítica de “Bolivia”, película de Israel Adrián Caetano
Con la excusa de que se proyectará el sábado 1º de agosto, a las 22.10, en el marco de la retrospectiva dedicada a la productora Lita Stantic en el MALBA, recuperamos la reseña publicada en el momento de su estreno comercial en cines argentinos el 11 de abril de 2002.
Bolivia (Argentina/2001). Dirección Israel Adrián Caetano. Elenco: Alberto Mercado, Armando Doral, Claudio Iturrieta, Enrique Liporace, Freddy Flores, Héctor Anglada, Luís Enrique Caetano, Marcelo Videla, Óscar Bertea, Rafael Ferro, Rafael Solano, Rodolfo Resch y Rosa Sánchez. Guion: Israel Adrián Caetano y Romina Lanfranchini. Fotografía: Julián Apezteguia. Edición: Lucas Scavino y Satiago Ricci. Dirección de arte: María Eva Duarte. Sonido: Martín García Zanada. Música: Los Kjarkas. Duración 80 minutos.
(Publicada en el diario La Nación el 11 de abril de 2002 con motivo del estreno comercial en salas)
Tras sortear múltiples dificultades para su realización y luego de recorrer el circuito de los principales festivales (fue premiada en Cannes, San Sebastián, Rotterdam y Londres), Bolivia finalmente llega a su destinatario principal: el público argentino. Esta pequeña y austera producción (pero inmensa y conmocionante película) ratifica además el talento del director de origen uruguayo Israel Adrián Caetano, que a los 33 años ya tiene en su haber una influyente opera prima (Pizza, birra, faso, filmada con Bruno Stagnaro), varios cortos y mediometrajes (Cuesta abajo, Calafate y La expresión del deseo, entre otros) y un nuevo largo por venir (Un oso rojo) que lo ubican entre los principales exponentes de un movimiento independiente local que está despertando un marcado interés también en el exterior.
Si el lector intenta encontrar una justificación a la máxima calificación que esta crítica otorga a Bolivia en sus grandes hallazgos estéticos, en una perfección técnica o en una trama sorprendente, probablemente se sienta frustrado no sólo al leer este texto sino cuando se enfrente a los 75 minutos de un blanco y negro muy granulado (no por ello menos convincente) que propone el film de Caetano.
A esa austeridad de recursos (económicos), Caetano la combate con una riqueza de ideas y una gran sensibilidad para retratar la odisea de un inmigrante boliviano y de una joven paraguaya que intentan ganarse la vida trabajando en condiciones precarias en un bar-parrilla del barrio de Once. El realizador hace gala además de un enorme recato, pudor, honestidad y rigor a la hora de describir la tragedia de su antihéroe dentro de un universo masculino dominado por la decadencia económica, por las pequeñas miserias que se acumulan, por una hipocresía escondida tras una falsa camaradería, por la xenofobia imposible de disfrazar y por una violencia contenida que, inevitablemente, terminará por estallar.
Bolivia no es una exaltación de queribles inmigrantes con sus sueños rotos ni una bajada de línea discursiva sobre la degradación de la sociedad argentina. Es una historia de esas que todos los días aparecen fugazmente en las crónicas policiales de los diarios y los noticieros televisivos, pero que tienen múltiples causas y consecuencias sociales y humanas.
En ese micromundo cerrado y asfixiante conviven en una tensa, precaria armonía los personajes que manejan el lugar -el patrón Don Enrique (Liporace), el parrillero boliviano Freddie (Flores) y la moza paraguaya Rosa (Sánchez)- con los habituales clientes del lugar, entre los que aparecen un vendedor ambulante gay llamado El Cordobés (el recientemente fallecido Héctor Anglada) y dos taxistas en decadencia: El Oso (Oscar Bertea) y Mercado (Alberto Mercado).
A partir de pequeños detalles, diálogos en apariencia intrascendentes y quirúrgicas observaciones, Caetano va descubriendo las patológicas relaciones que se establecen entre ellos, el paulatino deterioro de las convenciones sociales y el surgimiento intempestivo de las mezquindades más desagradables.
En su acercamiento realista a las penurias de Freddie (en la misma línea que Pizza, birra, faso y Mundo grúa, de Pablo Trapero), Caetano no se excede en una apuesta sórdida y maniquea. Le basta con mostrar algunos pequeños abusos policiales y ciertos aprovechamientos cotidianos de la gente para con los inmigrantes, y con montar mínimas escenas en clubes nocturnos o en penosas pensiones para concretar un perfil convincente y conmovedor del protagonista.
La potencia y el compromiso de un elenco integrado por algunos actores profesionales y otros casi inexpertos, así como la solidez de un equipo técnico en el que sobresalen la fotografía y el sonido a pesar de las apuntadas carencias económicas, sirvieron para que Caetano contara con el soporte necesario para concretar una descripción impiadosa sobre estos tiempos de crisis. Porque Bolivia no sólo es un acercamiento inteligente a una realidad compleja. Es, por sobre todas las cosas, una película necesaria.
TAGS
CRITICAS CRÍTICAS CINE ARGENTINO CRITICA ISRAEL ADRIAN CAETANO REVIEW DIEGO BATLLE REVIEWS NUEVO CINE ARGENTINO LITA STANTIC BOLIVIACOMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

CRÍTICAS ANTERIORES
El nuevo film del director gallego de Arraianos (2012) y Longa Noite (2019) obtuvo el Grand Prix de la Competencia Internacional, máxima distinción de la 37ª edición de la prestigiosa muestra francesa, que se realizó entre el 7 y el 12 de julio.
-El director estadounidense de films como Criminal, El infiltrado, Maestro del crimen, Escape bajo fuego y la saga El Día del Fin del Mundo concibió un elemental pero eficaz thriller de acción al servicio del inglés Jason Statham.
-Tras convocar a poco más de 20.000 personas en los cines argentinos, está disponible en Prime Video desde el 17 de julio (rápidamente se ubicó como el largometraje más visto de la plataforma).
-El director de No sos vos, soy yo, Un novio para mi mujer y Me casé con un boludo está de regreso con esta historia romántica rodada en Uruguay.
-Tras convocar a casi 20.000 espectadores en salas argentinas, ya está disponible en HBO Max, donde a poco de su lanzamiento se ubicó como el segundo film más visto del servicio de streaming.
Tras un recorrido por festivales como los de San Sebastián, Sitges y la SEMINCI de Valladolid, llega al servicio de streaming con sede en España este ambicioso retrato sobre un director maldito como Zulueta y la película de culto Arrebato (1979).
