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Análisis del final de la primera temporada de “Pluribus”, serie de Vince Gilligan con Rhea Seehorn (Apple TV)

Con una segunda temporada ya confirmada, la incógnita del episodio 9 pasaba por cómo iba a terminar el primer año de esta serie post apocalíptica del creador de Breaking Bad y Better Call Saul, y qué nuevos elementos e incógnitas se abren con vistas a su continuación.

Estreno 24/12/2025
Publicada el 24/12/2025

ATENCIÓN: ESTE TEXTO CONTIENE TODO TIPO DE SPOILERS

La chica o el mundo
(así, en español), noveno y último capítulo de la temporada inicial de Pluribus dirigido y coescrito por Gordon Smity (ya había filmado el tercero y el quinto), comienza con la pequeña Kusimayu (Darinka Arones) rodeada por sus seres queridos en un pueblo peruano andino donde se habla quechua. Ella es una de las 13 sobrevivientes del cambio global conocido como The Joining, que ha fusionado a casi toda la humanidad en una única conciencia compartida y a la que ella desea integrarse. No está de más recordar que se trata de una suerte de virus causado por una señal extraterrestre que contiene una secuencia de ARN, transformando a prácticamente toda la humanidad en una mente-colmena unificada, feliz y sin individualidad, donde las personas dejan de sufrir pero pierden su autonomía para vivir en una paz colectiva y controlada. ¿El Paraíso o el Infierno? ¿Una pesadilla distópica y apocalíptica o una alegoría con algo de esperanzadora? Lo cierto es que un gas especial es lanzado desde un avión, y Kusimayu lo inhala con felicidad, convulsionando brevemente en un estado de éxtasis. Ahora ella también es parte de los Otros, esa conciencia colectiva de la humanidad fusionada. Una menos, ya quedan solo 12.

También nos reencontramos con un ensangrentado Manousos (el colombiano Carlos Manuel Vesga haciendo de paraguayo), quien luego de viajar 6.000 kilómetros y explorar una y otra vez de forma compulsiva las frecuencias de radio tratando de encontrar una señal (él viene investigando de manera obsesiva los campos electromagnéticos), finalmente llega a Albuquerque, en Nuevo México, para salvar a la humanidad.

Luego del beso entre la protagonista Carol Sturka (Rhea Seehorn) y Zosia (Karolina Wydra) en el octavo episodio, ellas parecen haber construido algo parecido a una vida en pareja, aunque Zosia no puede dejar de hablar de “nosotros” cuando Carol le pide que lo haga desde la primera persona del “yo”. Entre encuentros sexuales y partidos de croquet, Carol parece haberse olvidado del virus mental que afecta a 7.000 millones de personas y, por lo tanto, el encuentro con Manousos -quien cada vez se muestra más paranoico ante la sensación de estar siendo vigilado a través de dispositivos tecnológicos- será muy tenso y hasta con explosiones violentas, mientras él le expone la disyuntiva del título del capítulo: La chica o el mundo. Carol parece optar por lo primero (¿Se ha convertido en una egoísta? ¿Es víctima de una suerte de síndrome de Estocolmo?) y se embarca con Zosia en una serie de aventuras alrededor del globo, incluido un lujoso resort de esquí.

Pluribus final otra

Pero esa suerte de luna de miel, esa sensación de amor real, se quiebra de forma brusca cuando a Zosia se le escapa que los Otros han investigado una forma de convertir a Carol en una de ellos y -claro- en contra de su voluntad. Como la heroína ya había dejado claro que no iba a consentir una inyección para que le extrajeran sus células madre, ahora Zosia admite que los Otros han descubierto óvulos que Carol había congelado con Helen, su esposa fallecida. A través de un complejo proceso que demandaría meses, esperan convertir esos óvulos en células madre.

Cuando se da cuenta de la manipulación y la traición, el rostro de Carol se transforma y ella estalla. Si el espectador recuerda que los Otros en algún momento le dijeron a ella que le darían una bomba atómica si la pedía, ahora vemos cómo desde un helicóptero deja un gigantesco contenedor metálico junto a su casa de Albuquerque. La destrucción parece ser el único camino posible.

Para una serie cocinada a fuego lento (siempre quedó en claro que Gilligan y su equipo se iban a tomar todo el tiempo necesario para plantear el escenario, perfilar los personajes e ir profundizando en los conflictos), se trata, claro, de un cliffhanger de enormes dimensiones e implicancias hacia una continuación -habrá que esperar por lo menos un año para el regreso- en la que finalmente sabremos quiénes están detrás del virus. Un final de temporada impactante, épico y aterrador.

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