Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Caminos del crimen” (“Crime 101”), película de Bart Layton con Chris Hemsworth, Halle Berry y Mark Ruffalo
El director inglés de films como El impostor (2012) y American Animals (2018) rodó en las calles de Los Angeles esta transposición de la novela corta de Don Winslow con un elenco que incluye a grandes actores incluso en papeles muy pequeños.
Caminos del crimen (Crime 101, Estados Unidos/2026). Dirección: Bart Layton. Elenco: Chris Hemsworth, Halle Berry, Mark Ruffalo, Barry Keoghan, Monica Barbaro, Corey Hawkins, Jennifer Jason Leigh y Nick Nolte. Guion: Bart Layton, basado en la novela corta de Don Winslow. Música: Blanck Mass. Fotografía: Erik Alexander Wilson. Edición: Julian Hart y Jacob Schulsinger. Distribuidora: UIP (Sony / Amazon MGM Studios). Duración: 140 minutos. Apta para mayores de 16 años.
Que Michael Mann es uno de los cineastas más influyentes de los últimos 45 años (Thief se estrenó en 1981) queda ratificado una vez más en Caminos del crimen, un atrapante, entretenido y estilizado film que puede (debe) verse como un homenaje a Fuego contra fuego y Colateral, pero que también tiene citas explícitas a dos películas de 1968 con Steve McQueen como Bullitt y El affaire de Thomas Crown; y reminiscencias de Drive, de Nicolas Winding Refn.
Adaptación del texto homónimo de ese maestro del relato policial y criminal que es Don Winslow (Crime 101 es uno de los seis textos independientes englobados en la colección Rotos / Broken publicada en 2020) a cargo del propio Bart Layton, Caminos del crimen está narrada desde tres vértices: el punto de vista de Davis (Chris Hemsworth), un ladrón de joyas que concreta arriesgados robos a lo largo de la autopista 101 a la que alude el título original sin jamás generar daño físico en las víctimas o testigos; el de Sharon (Halle Berry), una corredora de seguros encargada de conseguir clientes multimillonarios a la que nunca le llega el ascenso prometido por sus jefes; y el de Lou (Mark Ruffalo), un detective íntegro pero en decadencia (afectiva, laboral, física, económica) que no logra adaptarse a las exigencias y miserias de estos tiempos.
Es cierto que Layton agrega demasiadas capas, vueltas de tuerca innecesarias que en varios casos quitan más de lo que agregan a los 140 minutos de metraje, pero incluso con sus excesos y regodeos, sus ambiciones desmedidas para lo que en esencia es un thriller con aires de policial negro, Caminos del crimen tiene indudables atractivos: desde sólidas actuaciones hasta golpes bien filmados, pasando por notables secuencias de persecuciones por las calles, avenidas y rutas que atraviesan Los Angeles.
Llena de guiños cómplices e ingeniosos (además del universo de Winslow hay elementos que van desde Raymond Chandler hasta Elmore Leonard), Caminos del crimen tiene como regalo adicional un dream team actoral que incluye a Barry Keoghan como Ormon, un despiadado e impulsivo ladrón; a Monica Barbaro (la Joan Baez de Un completo desconocido) como una posible novia de Davis, a Jennifer Jason Leigh como Angie, la pareja de larga data que abandona a Lou; y a Nick Nolte como el capomafia Money, entre muchos otros. No todos están aprovechados en la medida de sus talentos y trayectorias, pero se trata de un bonus para un neo noir que no solo cumple sino que también dignifica al género.
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