Festivales

73SSIFF

Festival de San Sebastián 2025: crítica de “Historias del buen valle”, película de José Luis Guerin (Competencia Oficial)

El director de Los motivos de Berta (1984), Innisfree (1990), Tren de sombras (1997), En construcción (2000), En la ciudad de Sylvia (2007), Guest (2010) y La academia de las musas (2016) estrenó su más reciente largometraje en la sección principal en busca de la Concha de Oro.

Publicada el 25/09/2025

Historias del buen valle / Good Valley Stories (España, Francia/2025). Guion, edición y dirección: José Luis Guerin. Fotografía: Alicia Almiñana. Música: Anahit Simonian. Sonido: Maximiliano Martínez y Pablo Rivas Leyva. Duración: 122 minutos. Estreno mundial en la Competencia Oficial.

En el año 2000, José Luis Guerin filmó En construcción, punta de lanza del documental de creación catalán. Aquella película retrataba a una serie de personas que vivían en el céntrico barrio del Raval de Barcelona, conocido antes como el Chino y que a comienzos del siglo XXI se encontraba en plena transformación y anticipaba la gentrificación que azotaría a toda la ciudad.

En construcción era una película sobre la urbe y sobre las personas. Han pasado más de 20 años de aquel film, y Guerin propone hoy otra película que dialoga claramente con aquella. En un momento de Historias del buen valle, por ejemplo, una mujer habla de cómo el proyecto urbanístico de la Rambla del Raval expulsó a muchas personas de sus casas. Aquella obra se había llevado a cabo precisamente en el año 2000, justo cuando Guerin estaba rodando En construcción. Si entonces era el centro de Barcelona, ahora, en Historias del buen valle, es la periferia de la ciudad, y en concreto el barrio de Vallbona, que, tal y como se explica al comienzo del documental, fue el destino de algunos de los emigrantes andaluces que durante el franquismo llegaron a Catalunya. Allí, construyeron sus casas de manera alegal, a menudo de noche, para que la policía no las demoliera. Situada en la montaña, con huertos y un riachuelo, Vallbona está algo aislada, pues está rodeada de las vías del tren y de la autopista que sirve de una de las principales entradas a Barcelona.

Si En construcción se abría con una serie de planos de archivo en blanco y negro; Historias del buen valle comienza con planos actuales pero de nuevo en blanco y negro, de textura fílmica, del paisaje y la gente de Vallbona. Pronto la música va cobrando un carácter jazzístico, de improvisación, mientras en el plano se observa el chapoteo de los cuerpos en el riachuelo, y la pantalla se llena de salpicaduras, como si el plano fuera ahora abstracto. Se asienta así el tono del jazz, algo que se constata poco después, cuando el nombre del director se presenta de la siguiente manera: “work in progress: José Luis Guerin”.

A partir de ahí, la película nos presenta primero algunas tomas del cásting, se comienzan a contar historias sobre el barrio, empezamos a conocer a su gente. La musicalidad de la película es preciosa y su uso del sonido es sumamente inteligente. La banda sonora sirve a menudo para las transiciones: en la terraza del bar, la gente canta, y esas tonadas siguen presentes en los siguientes planos del paisaje de Vallbona; un vecino recuerda conmovido a su mujer, y el ruido de la escena permanece cuando se da paso a las fotografías de la pareja de joven; las vistas de la fachada de los nuevos apartamentos permiten escuchar un western que alguien está viendo por televisión, y el audio permanece en los siguientes planos.

Historias del buen valle 2

La referencia al western atraviesa la película. Si en El hombre del oeste / Man of the West, de Anthony Mann, el personaje de Gary Cooper se mostraba desubicado en ese nuevo medio de transporte que era el tren, si en Mujer pasional / Johnny Guitar, de Nicholas Ray, la emprendedora Vienna de Joan Crawford esperaba que el tren trajera el progreso y por tanto mejorara el negocio, si el western trató entre otras cosas de cómo el ferrocarril supuso un cambio drástico en el paisaje y la sociedad norteamericana, Historias del buen valle también va de eso. Las vías del tren, como la autopista, cambiaron la fisionomía de Vallbona; y un proyecto urbanístico promovido por la administración de infraestructuras ferroviarias parece amenazar de nuevo al barrio con una aceleración de la gentrificación.

Historias del buen valle está transitada por momentos por una cierta melancolía fordiana, por una nostalgia por el paso del tiempo y por los paisajes perdidos. En un momento, un niño dice que no quiere que el barrio cambie tanto, que le gusta como era antes. El crío debe tener unos siete años y sin duda no ha probado todavía el amargo sabor de la nostalgia; sin embargo, ahí está, como lo estaba en los cabellos blancos de la abuela en Qué verde era mi valle. Uno de los vecinos de Vallbona le dice a Guerin que la película debería ser un western; y en el fondo eso es lo que el director hace, por ejemplo, cuando filma a ese hombre de pie ante el paisaje.

Con motivo del estreno de Nuestra tierra en el pasado Festival de Venecia, Lucrecia Martel reivindicaba la necesidad de “conversar con los otros”. Así, ponía el foco en la cuestión de cómo filmar al otro, a lo que la propia película responde que quizá no se trata de filmar “a”, sino de filmar “con”. En Historias del buen valle hay una voluntad clara de trabajar sobre la idea de lo colectivo. De nuevo, es a través del sonido, de la música, que la película alcanza sus mayores cotas de belleza: cuando todos cantan en el bar, o cuando el pueblo entona Red River Valley en un funeral, una tonada propia de aquel cine del oeste que tan a menudo puso en escena también lo musical.

Guerin plantea una película coral en sus espacios y en su gente. Está el río. El bar. Los huertos. Los descampados. Está la pareja que se enfrenta a la pérdida de la memoria del marido. El hombre del western. Los amigos que se reúnen para comer. La madre y la hija de origen subsahariano, que hablan de la belleza del lugar. La mujer portuguesa que canta. La chica que trabaja en una zapatería. Incluso un hombre que se mudó a Vallbona porque le desahuciaron y que no quiere estar ahí. Hay, en todo momento, un ejercicio de dignificación del lugar y de las personas que lo habitan. Ningún plano quiere incidir en esa idea tan manida del cine social de ver miseria en los márgenes, sino mostrar un barrio que corre el riesgo, precisamente, de dejar de ser un barrio. De fijar en la memoria del celuloide un lugar y su gente.

COMENTARIOS

  • SIN COMENTARIOS

DEJÁ TU COMENTARIO


FESTIVALES ANTERIORES


Festival de Locarno 2026: Excelente cosecha del cine argentino con dos premios para Alessandra Sanguinetti y uno para Lucila Mariani
Diego Batlle

-La ilusión de un verano sin fin, de la reconocida fotógrafa Sanguinetti, ganó las dos máximas distinciones a las que aspiraba: Leopardo de Oro de la competencia Cineasti del Presente y Mejor Opera Prima de todo el festival. Por su parte, Los días libres, de Mariani, se quedó con una Mención Especial del Jurado.
-El Leopardo de Oro de las Competencia Internacional fue para el rumano Florin Șerban por You Don't Belong Here.

LEER MÁS
Festival de Locarno 2026: Crítica de “You Don't Belong Here”, película del rumano Florin Serban ganadora del Leopardo de Oro (Competencia Internacional)
Diego Batlle

El nuevo largometraje del director de Si quiero silbar, silbo / If I Want to Whistle, I Whistle obtuvo el máximo galardón y varias otras distinciones (Mención Especial del Jurado para el joven actor Teodor Butanescu, Premio de la Juventud, Premio Label Europa) en la 79ª edición de la muestra suiza.

LEER MÁS
Festival de Locarno 2026: Crítica de “Lejos de los árboles”, película de Meritxell Colell Aparicio (Competencia Internacional)
Diego Batlle

-La directora catalana de films como Con el viento (2018), Transoceánicas (2020), Dúo (2022) y La ciutat a la vora (2022) presentó en la sección principal de la muestra suiza su nuevo largometraje, que luego formará parte de la competencia Zabaltegi-Tabakalera de San Sebastián.
-Ganadora del premio FIPRESCI de la crítica internacional.

LEER MÁS
Festival de Locarno 2026: Crítica de “Il Cileno” (“The Chilean”), película de Sergio Castro-San Martín (sección Piazza Grande)
Diego Batlle

El director de Paseo (2009), Electrodomésticos, el frío misterio (2010), Un día con Tortoise (2011), La mujer de barro (2015), El negro (2020), la reciente Mil pedazos y series como Extraordinarios y La jauría estrenó esta coproducción ambientada en 1976 que se rodó en Italia, Suiza y Chile.

LEER MÁS