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Festival de Berlín 2026: crítica de “Queen at Sea”, película de Lance Hammer con Juliette Binoche y Tom Courtenay (Competencia Oficial)
Luego de su promisoria ópera prima, Ballast (2008), el estadounidense Lance Hammer desapareció del mapa cinéfilo y regresó ahora con un film que compite por el Oso de Oro berlinés.
Queen at Sea (Reino Unido, Estados Unidos/2026). Guion y dirección: Lance Hammer. Elenco: Juliette Binoche, Tom Courtenay, Anna Calder-Marshall y Florence Hunt. Fotografía: Adolpho Veloso. Edición: Lance Hammer. Duración: 121 minutos. Estreno mundial en la Competencia Oficial.
Casi 20 años han pasado desde que Lance Hammer dirigiera su primera y hasta ahora única película. Ballast funcionaba como una promesa: la sorpresa de encontrar un director que sabía moverse en el drama social pegado tanto a sus personajes como a un elegante pulso estético, la mirada desde la conciencia social en su retrato de un entorno afroamericano.
Lo que pueda haber pasado en estos 20 años no lo sé. El caso es que Hammer dejó de filmar, su nombre quedó quizás en el olvido, y Ballast siguió siendo eso, una promesa. Ahora, Hammer estrena una nueva película, la segunda, con Juliette Binoche como estrella principal. Esto último no es un detalle casual, sino la afirmación de que Hammer no vuelve de cualquier manera a la realización, sino de la mano de un nombre importante del cine contemporáneo.
En Queen at Sea ella es Amanda, una mujer de mediana edad lidiando con la demencia de su madre, Leslie. La cuestión de la edad no es banal, en una película que toma la vejez como marco y que está constantemente puntuada por los encuentros de la hija de la protagonista con un novio incipiente que tiene. Está así la cuestión de la edad; y también la del sexo. En la primera escena después de los créditos, madre e hija llegan a la casa de la abuela, suben las escaleras y en la habitación encuentran a Leslie en la cama con Martin, su marido. Este será el detonante de la película: Amanda sostiene que no hay consentimiento, y Martin, que eso es amor. La policía llega y, a partir de aquí, discurren un sinfín de discusiones sobre los cuidados, el consentimiento y otras cuestiones. Es ahí que emerge el primer problema de la película de Hammer: la tendencia exagerada a asentarse en el diálogo, la incapacidad de avanzar en profundidad en el terreno de lo complejo en los debates que plantea.
Incluso en su puesta en escena, en la que el motivo visual de las escaleras resulta una constante, y en la que los planos tienden a escorar a sus personajes, hay una cierta arbitrariedad. No sorprende, en este sentido, que la película se precipite hacia lo truculento y hacia el trazo grueso. La distancia entre las edades, por ejemplo, se define a través de un tosco montaje en paralelo. Hammer intenta introducir algunas cuestiones de calado, como el lugar que tienen que ocupar las instituciones en los cuidados, o el consentimiento; sin embargo, no logra manejarse en la complejidad.
El personaje de Binoche también se resiente, pues termina siendo retratada como la amargada atrapada entre el hambre irracional de la madre y el descubrimiento del sexo por parte de la hija, que la película resuelve con el gesto de Amanda de comprarle unos preservativos. Por momentos, la estrella francesa está incluso demasiado presente. De fondo, a veces desenfocado, permanece Martin, el marido de la mujer enferma, y que está interpretado por un coloso del cine británico: Tom Courtenay. En el gesto obstinado de él hay algo de los matices que la película insiste en desdeñar, y también del afecto y el miedo a la pérdida. Algo de eso hay también en el plano que abre la película, y que es ciertamente bello: Martin y Leslie, de espaldas, subiendo unas escaleras de la calle. Se dibuja la noción de la compañía que queda implícito en ese plano. Lástima que esa sea solo una promesa, de una película suave, que termina precipitándose a la crueldad.
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-La película de apertura es No Good Men, de la afgana Shahrbanoo Sadat, que se presenta en la sección Berlinale Special Gala.
-Ya hay 19 reseñas publicadas.
Entre los firmantes aparecen Adam McKay, Avi Mograbi, Javier Bardem, Tilda Swinton, Miguel Gomes. Mike Leigh, Lukas Dhont, James Benning y Brian Cox. También cuestionan los dichos del presidente del jurado oficial, Wim Wenders.
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