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Berlinale 76
Festival de Berlín 2026: crítica de “Lust”, película de Ralitza Petrova (sección Forum)
Tras ganar el Leopardo de Oro del Festival de Locarno 2016 con su ópera prima Godless, la realizadora búlgara estrenó en la Berlinale un gélido y críptico ensayo sobre el duelo, la angustia existencial y la sexualidad.
Lust (Bulgaria, Dinamarca, Suecia/2026). Guion y dirección: Ralitza Petrova. Elenco: Snejanka Mihaylova, Nikola Mutafov, Mihail Milchev y Alexis Atmadjov. Duración: 77 minutos. Estreno mundial en la sección paralela Forum.
No todo el cine tiene que ser subrayado, accesible y/o conmovedor, pero en el caso de películas como Lust terminan cayendo en el otro extremo: en apenas 77 minutos, la guionista y directora Ralitza Petrova nos sumerge en un intrincado viaje externo e interno de la protagonista, pero la experiencia resulta demasiado distante y en varios pasajes directamente inexpugnable.
Lilian (Snejanka Mihaylova) trabaja en los Estados Unidos como psicóloga de criminales en prisiones masculinas de máxima seguridad, pero regresa a su Bulgaria natal tras la muerte de su padre, al que solo vio una vez en su vida y cuyo cuerpo está en la morgue desde hace seis meses. Lo que en principio parece ser algo apenas burocrático y bastante expeditivo se convierte en un laberinto kafkiano: un crédito bancario impago por el hombre fallecido, un plazo vencido y una posterior decisión judicial le impiden cerrar las cuestiones administrativas y la convierten a ella misma en “heredera” de esa deuda.
Simbolismos (una enorme y omnipresente serpiente), un leit motiv musical (Pasión según San Mateo, de Johann Sebastian Bach), una atadura shibari que se presenta más como experiencia terapéutica que como práctica erótica... Petrova acumula elementos intrigantes, pero es imposible concretar alguna conexión emocional con esa mujer que va de hoteles impersonales al departamento deshabitado de ese padre tan ausente en su vida.
Aquí no hay un ejercicio del cine de la crueldad como en Godless, pero la mirada de Petrova a las relaciones humanas (incluidas las sexuales) está siempre marcadas por el distanciamiento y una permanente sensación de angustia y desolación. Puede decirse que la directora es fiel a sus convicciones, a su tesis y que no cede a ninguna tentación demagógica, pero más allá del rigor extremo de la propuesta hay pocos resquicios para ingresar en el universo que propone.
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