Críticas
Estreno en cines
Especial “Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma”, película de Jane Schoenbrun con Hannah Einbinder y Gillian Anderson: crítica, videoreseña y playlist
Luego de su estreno en la Sección Oficial del último Festival de Cannes, donde ganó la Queer Palm, llega a los cines de Argentina y varios otros países el nuevo largometraje de quien antes filmó We're All Going to the World's Fair (2021) y I Saw the TV Glow (2024); una comedia slasher y erótica con destino de película de culto producida por Plan B, compañía de Brad Pitt, junto a MUBI.
Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma / Teenage Sex and Death at Camp Miasma / Adolescencia, sexo, y muerte en Camp Miasma (Estados Unidos/2026). Guion y dirección: Jane Schoenbrun. Elenco: Hannah Einbinder, Gillian Anderson, Dylan Baker, Jack Haven, Sarah Sherman y Eva Victor. Música: Alex G. Fotografía: Eric Yue. Edición: Graham Mason. Distribuidora: MACO Cine (MUBI). Duración: 112 minutos. Calificación: R-17.
Videoreseña, por Diego Batlle y Manu Yáñez
Disclaimer tras el segundo visionado
Vi por primera vez Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma en el Festival de Cannes y, si bien la pasé muy bien en varios pasajes, salí menos entusiasmado que la mayoría de mis colegas. En el debate con Manu Yáñez para uno de los episodios de nuestro podcast Festivales me di cuenta de que me había quedado fuera de varios hallazgos (el cansancio y el estrés no ayudan), así que antes del estreno comercial la vi por segunda vez. Sigo pensando que no es la obra maestra (ni siquiera la película extremadamente provocadora) que muchos aseguran, pero haberla visto fuera del intenso y exigente marco de Cannes me permitió apreciarla mejor y disfrutarla más. Este especial incluye no solo el texto original, sino también la charla con Manu sobre el film y el soundtrack.
Crítica publicada en la cobertura del Festival de Cannes 2026
Unx cineasta no binaria y de culto (Jane Schoenbrun), una estrella ya clásica del mundo de las series (Gillian Anderson) y otra que se terminó de consagrar con Hacks (Hannah Einbinder) conforman el trío femenino detrás de Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma, una película que apuesta por la nostalgia, la provocación y la reivindicación de géneros considerados “menores” como el slasher y el gore quizás con menos logros de los esperados (había mucho hype), pero así y todo con varios pasajes graciosos que apuestan al disfrute de una cinefilia pop y de un público esencialmente juvenil que puede festejar la acumulación, la aceleración y el delirio constantes en, por ejemplo, una función de medianoche.
Einbinder interpreta a Kris, una cineasta de 29 años en pleno ascenso tras su éxito en Sundance que se obsesiona con reciclar y modernizar una franquicia de terror ochentosa que en su momento ha sido muy exitosa, pero que con el tiempo cayó en desgracia. Más allá de la popularidad del asesino serial llamado Little Death, que lleva una rejilla de ventilación gigante en la cabeza en lugar de una máscara, la directora está decidida a contratar a Billy (Anderson), protagonista del film original y de la que después poco se supo. Kris va en su búsqueda y la encuentra viviendo en el mismo lugar donde se rodó aquel largometraje (Billy tiene algo de la Norma Desmond de El ocaso de una vida / Sunset Boulevard). El encuentro generará un festival de explosiones de sangre, sexo lésbico y situaciones extremas que convierten a los primeros trabajos de Peter Jackson en películas dignas de Robert Bresson.
Jane Schoenbrun reivindica una estética con dejos melancólicos y una forma analógica de entender el cine, mientras que sus protagonistas y los personajes secundarios (Dylan Baker, Jack Haven, Sarah Sherman, Eva Victor) aceptan gustosos sumergirse en el plan lúdico que la realizadora les propone (en el caso de Einbinder incluso con varios desnudos). También son muy buenos los aportes del músico Alex G y los temas seleccionados (ver playlist debajo) y en medio de constantes juegos intertextuales y metacinematográficos hay decenas (cientos) de citas (el más homenajeado debe ser David Cronenberg)
El principal problema es que algunos de los tantos gags no resultan lo hilarantes que ella pretendía y, así, el film tiene ciertas zonas un poco frustrantes. Es como si Schoenbrun se empeñara en contar varias veces el mismo chiste, en apelar al mismo recurso (la forma en que el asesino degüella a cada una de sus víctimas generando un estallido de vísceras y una inundación de hemoglobina).
De todas formas, no caben dudas de que muchos cultores del cine de terror clase B (o Z, porque hay varios momentos al estilo de Troma) encontrarán en la desaforada, hiperkinética, vertiginosa, voraz, bulímica e insaciable Adolescencia, sexo y muerte en campamento Miasma suficientes motivos para celebrarla y, claro, disfrutarla.
Playlist del film
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