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Crítica de “Wonder Man”, serie de Marvel creada por Destin Daniel Cretton y Andrew Guest con Yahya Abdul-Mateen II y Ben Kingsley (Disney+)
Las vicisitudes de un aspirante a actor que tiene poderes sobrenaturales mientras trata de ser elegido para una película de superhéroes es la excusa perfecta para una simpática y atractiva comedia de la factoría televisiva de Marvel. Los 8 episodios de media hora cada uno estrenan el martes 27 de enero.
Wonder Man (Estados Unidos/2026). Showrunners: Destin Daniel Cretton y Andrew Guest. Dirección: Destin Daniel Cretton (episodios 1 y 2), James Ponsoldt (episodios 3 y 4), Tiffany Johnson (episodios 5 y 6) y Stella Meghie (episodios 7 y 8). Elenco: Yahya Abdul-Mateen II, Ben Kingsley, Demetrius Grosse y Zlatko Buric. Duración: 8 episodios de unos 30 minutos cada uno. Disponible en Disney+ desde el 27 de enero.
En Wonder Man se combinan con bastante éxito dos tendencias dentro de la producción de Marvel. Por un lado, la apuesta a una comedia más bien modesta, alejada de la épica, la solemnidad y la proliferación de efectos visuales; y, por otro, un juego autoconciente y autoparódico sobre el lugar de un “superhéroe” que no es héroe, sobre el peso, la carga y la incomodidad de poseer poderes sobrenaturales.
Esta serie creada por Destin Daniel Cretton (director de Short Term 12, 2013; El castillo de cristal / The Glass Castle, 2017; Buscando Justicia / Just Mercy, 2019; y Shang-Chi y la leyenda de los diez anillos, 2021) y Andrew Guest (guionista de múltiples episodios de Community, Suburgatory y Brooklyn Nine-Nine) tiene como protagonista a Simon Williams (Yahya Abdul-Mateen II, visto en Watchmen y El juicio de los 7 de Chicago), un actor que se esfuerza por abrazar el “método”, por entender e incorporar la psicología y motivaciones de cada personaje que le toca interpretar, por más pequeño que sea, pero -como vemos al inicio- termina quedando fuera en el corte final por decisión del showrunner de turno.
Angustiado, casi desesperado, en medio de una mala racha que incluye el abandono por parte de su pareja, se entera apelando a recursos no precisamente ortodoxos de que Von Kovak (Zlatko Buric), un director ganador del Oscar, está preparando una remake de una película de superhéroes de los años '80 llamada Wonder Man y a último momento llega al casting. En su camino aparecerá Trevor Slattery (Ben Kingsley, hilarante al alejarse del tipo de papeles “de prestigio” que suele hacer), quien supo ser un actor reconocido pero que ha tenido todo tipo de problemas con la ley. Cuando sale de forma anticipada de prisión, es presionado por Cleary (Arian Moayed), agente del Departamento de Control de Daños, para tenderle una trampa a Simon, a quien consideran una potencial amenaza por unos poderes de los que el protagonista ni siquiera es consciente.
Entre desventuras típicas de la fauna de Hollywood, el bromance entre Simon y Trevor, flashbacks en los que conoceremos el pasado del protagonista, algún episodio que opta por la deriva y desvío (como el cuarto, rodado en blanco y negro, y dedicado al personaje de DeMarr “Doorman” Davis que interpreta Byron Bowers, portero que cuida el ingreso a un club nocturno que se terminará incendiando), un uso cómico (absurdo) de los poderes sobrenaturales de nuestro super(anti)héroe y algunos simpáticos cameos como el de Joe Pantoliano transcurre una serie que no es particularmente provocadora ni disruptiva, pero que jamás pierde su simpatía ni su ingenio y que, por lo tanto, se sigue con interés durante sus menos de cuatro horas de duración total.
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