Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Solo por una noche” (“One Night Only”), película de Will Gluck con Monica Barbaro y Callum Turner
Tras Se dice de mí / Easy A, Amigos con beneficios y el reciente éxito comercial de Con todos menos contigo / Anyone But You (recaudó más de 220 millones de dólares en cines), Gluck reincide en la comedia romántica, pero con muy pobres resultados.
Solo por una noche (One Night Only, Estados Unidos/2026). Dirección: Will Gluck. Elenco: Monica Barbaro, Callum Turner, Maya Hawke, Julia Fox, King Princess, Ziwe, Ben Marshall, Ella Loudon, Molly Ringwald, Levar Burton, Nicholas Braun y Ben Marshall. Guion: Travis Braun. Fotografía: Yaron Orbach. Edición: Tia Nolan y Robert Nassau. Música: Este Haim y Christopher Stracey. Distribuidora: UIP (Universal). Duración: 102 minutos.
En la saga de La noche de la expiación / The Purge, las ultraconservadoras autoridades habilitaban un día al año para cometer todo tipo de delitos de forma legal, desatándose así una andanada de violaciones, saqueos y asesinatos. En Solo por una noche el gobierno es igual o incluso más de derecha, pero lo que se habilita durante una única jornada es... que quienes no estén casados puedan tener sexo. El control estatal es tan riguroso que todos llevan un chip que les impide intimar en el resto del año, pero durante esas pocas horas todo es desenfreno (siempre con condones, eso sí).
Absurda y (no tan) distópica como suena, la premisa del guionista Travis Braun funciona (o al menos se sostiene) durante los primeros minutos, cuando vemos que todos están pleno desenfreno hormonal, menos -claro- Owen (Callum Turner) y Allie (Monica Barbaro). El es dueño de una pizzería de Nueva York y ella es cantante de jingles de laboratorios farmacéuticos. A él lo abandona su novia Malika (Maya Hawke) en plena cena que supuestamente iba a ser el prolegómeno del encuentro sexual; y a ella, su mejor amiga, que consigue un partenaire haciendo la fila para ir al baño de un bar.
A partir de ese punto de partida, se despliega una comedia de enredos en el que todo lo que puede salir mal termina siendo aún peor, incluso los diversos encuentros casuales que los dos protagonistas irán teniendo a lo largo de la noche en un film que tiene algo de Después de hora, de Martin Scorsese, solo que aquí el mayor logro puede ser conseguir un preservativo.
Monica Barbaro y Callum Turner tienen algo de química y carisma, pero el material es tan torpe y arbitrario (incluso dentro de los cánones de la comedia romántica menos realista) que el derrumbe es casi permanente durante la poco más de hora y media de desventuras. El “casi” tiene que ver con que hay un puñado de gags ingeniosos que se festejan como goles en medio de un contexto tan calculado y artificial. Para completar la infausta faena, Gluck apela a temas pop como trasfondo de casi todas las escenas. El saldo es abrumador y desolador: uno de los peores trabajos de musicalización de los que se tenga memoria.
TAGS
CRITICAS CRÍTICAS CRITICA REVIEW DIEGO BATLLE COMEDIA ROMANTICA REVIEWS WILL GLUCK MONICA BARBARO CALLUM TURNER SOLO POR UNA NOCHE ONE NIGHT ONLYCOMENTARIOS
-
SIN COMENTARIOS
DEJÁ TU COMENTARIO

CRÍTICAS ANTERIORES
Tras los films y las series sobre Carlos Robledo Puch, Arquímedes Puccio y su familia, Yiya Murano y poco antes del inminente largometraje sobre Pepita la Pistolera, el nuevo trabajo de la directora de Abzurdah (2015), El hilo rojo (2016), María Marta: El crimen del country (2022) y El rapto (2023) se suma a la creciente moda del true crime que se extiende también en el audiovisual argentino.
El ya casi nonagenario director inglés de clásicos como Alien, Blade Runner, Thelma & Louise y Gladiador concreta una por momentos valiosa, pero muy irregular transposición de la aclamada novela La constelación del perro (The Dog Stars) que Peter Heller publicó en 2012.
El prolífico director de Diablo (2011), Socios por accidente 1 (2014) y 2 (2015), Kryptonita (2015), la serie Nafta Súper (2016), 27: El club de los malditos (2018), Anoche (2019), Punto rojo (2021), Búfalo (2022) y María (2023) desaprovecha a dos talentosas actrices en un thriller sin rumbo.
El prolífico Jesús Braceras (dirigió series como Todos contra Juan, Estocolmo, Monzón, Barrabrava y el exitoso documental Muchachos, la película de la gente) es el showrunner y realizador de esta despareja comedia negra policial.
