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Crítica de “Mike & Nick & Nick & Alice”, película de BenDavid Grabinski con Vince Vaughn, James Marsden y Eiza González (Disney+)
Presentado hace pocos días en el Festival SXSW de Austin, el nuevo film del director de Happily (2021) y creador de la elogiada serie animada Scott Pilgrim da el salto (2023) propone una atractiva mixtura entre el thriller de mafiosos, la comedia romántica y la ciencia ficción. Estrena el viernes 27 de marzo en Disney+.
Mike y Nick y Nick y Alice (Mike & Nick & Nick & Alice, Estados Unidos/2026). Guion y dirección: BenDavid Grabinski. Elenco: Vince Vaughn, James Marsden, Eiza González, Keith David, Jimmy Tatro, Arturo Castro, Lewis Tan y Ben Schwartz. Fotografía: Larry Fong. Edición: Tim Squyres. Música: Joseph Trapanese. Duración: 107 minutos. Producción de 20th Century Studios disponible en Disney+ desde el viernes 27 de marzo.
Mike y Nick y Nick y Alice, película escrita y dirigida por BenDavid Grabinski, es una acumulación de fórmulas, pero sobre ese juego de múltiples reciclajes termina generando algo que no será del todo novedoso o disruptivo, pero sí eficaz y entretenido.
Por un lado, es un film de gángsters; además, se trata de una comedia romántica de manual con los dos protagonistas, asesinos a sueldo que suelen trabajar juntos, enamorados de la misma mujer; y, por si fuera poco, hay una máquina para viajar en el tiempo (clásico recurso del cine fantástico y de ciencia ficción) que permite que tengamos -como indica el título- no uno sino dos Nick (Vince Vaughn): el del presente y el que vuelve del futuro.
La pareja despareja, que permite algo de buddy movie y otro tanto de film de mafiosos a-la-Quentin Tarantino (o a-la-Ben Wheatley o-a-la John Woo), es la del mencionado Nick, que está casado y ya en crisis con Alice (la mexicana Eiza González), y Quick Draw Mike (James Marsden), que es amante de Alice. Más allá de esa tensión, lo concreto es que los cuatro (hay que sumar a los dos Nick) se las tendrán que ver con un capomafia como Sosa (Keith David) y su hijo Jimmy Boy (Jeremy Trato), recién salido de la cárcel.
La trama tiene unas cuantas vueltas de tuerca en las que Grabinski fuerza el verosímil al extremo, a veces incursionando de forma premeditada en el absurdo y el ridículo. Todo es disparatado, lúdico, extremadamente sangriento (las coreografías de acción con algo de John Wick y otro tanto de Nadie están muy bien) y ecléctico, empezando por una banda sonora que hace convivir a Billy Joel, Vanilla Ice, Seal, Carole King, Sheena Easton, Dave Matthews Band, Steve Winwood, Bauhaus, The Chemical Brothers, Papa Roach, New Order y Traci Lords hasta llegar a un uso conmovedor uso de Don't Look Back in Anger, de Oasis; sumado a cameos como los de Dolph Lundgren y Stephen Root o largas discusiones sobre la serie Gilmore Girls. En síntesis, una experiencia cinéfila más que satisfactoria en un streaming hogareño que suele tener más decepciones que hallazgos.
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