Críticas
Estreno en cines
Crítica de “El Diablo viste a la moda 2” (“The Devil Wears Prada 2”), película de David Frankel con Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci y Emily Blunt
En 2006, una sátira sobre Anna Wintour, la legendaria editora en jefe de la revista Vogue a la que Meryl Streep dio vida con el personaje de Miranda Priestly, se convirtió en un impresionante éxito de taquilla (costó algo menos de 40 millones de dólares y recaudó 327 millones solo en su paso por los cines de todo el mundo). Dos décadas más tarde, el mismo equipo delante y detrás de cámara regresa con una secuela, cuyo presupuesto se multiplicó casi por cuatro y que, sin ser nada excepcional, cumple con las expectativas como fan service.
El Diablo viste a la moda 2 (The Devil Wears Prada 2, Estados Unidos/2026). Dirección: David Frankel. Elenco: Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci, Emily Blunt, Justin Theroux, Kenneth Branagh, Lucy Liu y la participación especial de Lady Gaga. Guion: Aline Brosh McKenna, basada en la novela de Lauren Weisberger. Música: Theodore Shapiro. Fotografía: Florian Ballhaus. Edición: Andrew Marcus. Distribuidora: Disney (20th Century Studios). Duración: 119 minutos. Apta para mayores de 13 años.
A esta altura de la historia, la mayoría recibimos la noticia de una nueva secuela, precuela o spinoff con bastante suspicacia y escepticismo. Sabemos que la maquinaria de Hollywood necesita exprimir hasta la última gota de las historias que ha concebido y, en ese sentido, nada mejor que apelar a sagas y franquicias que ya han conectado con un público masivo. La aprensión es todavía mayor cuando transcurren -como en este caso- 20 años entre el film original y la segunda entrega.
El Diablo viste a la moda (2006) no fue ninguna maravilla, pero sí una comedia negra en la que cada uno de los engranajes funcionaba con fluidez y se potenciaban sus atractivos (la acidez hacia el mundo de las revistas y de la moda, la ostentación del lujo, el glamour y la fama, el magnetismo de su elenco). En ese sentido, el desafío de esta secuela pasaba no solo por cómo retomar aquellos personajes sino sobre todo por cómo actualizar los conflictos originales, ya que dos décadas han sido una eternidad para los medios de comunicación.
La “garantía” (las comillas es porque en cine nunca la hay) pasaba por el regreso del equipo casi completo: Meryl Streep, Anne Hathaway, Stanley Tucci y Emily Blunt en los roles protagónicos; el director David Frankel, quien en el medio filmó Marley y yo (2008), El gran año (2011), ¿Qué voy a hacer con mi marido? / Hope Springs (2012), Mi gran oportunidad / One Chance (2013), Belleza inesperada / Collateral Beauty (2016) y Jerry & Marge Go Large (2022); e incluso la guionista Aline Brosh McKenna (luego showrunner de la serie Crazy Ex-Girlfriend).
En esta secuela Miranda Priestly sigue siendo la cínica, despótica y egocéntrica jefa de Runway, acompañada por su fiel ladero Nigel (Stanley Tucci). Cuando la revista cambia de manos (y lo hará más de una vez, con subtramas sobre luchas empresariales dignas de la serie Succession), Andy Sachs (Anne Hathaway) regresa a la redacción para fastidio de Miranda, quien no tardará en hacerle la vida imposible.
Más allá de que el film tiene el ritmo y el encanto (léase desfile de marcas de alta costura, despliegue de vestuarios, automóviles de lujo, fastuosas locaciones en Nueva York y Milán) necesarios como para no defraudar a quienes hicieron del film original poco menos que un objeto de culto, quizás lo más interesante para el resto sea la forma descarnada en que retrata la degradación y crisis casi terminal del periodismo (sobre todo del gráfico pero también del online). Por ejemplo, Andy está a cargo de las notas más serias, profundas, arriesgadas y, claro, ninguna genera los clicks en la web de la revista que los dueños exigen, mientras que el creciente uso de la Inteligencia Artificial amenaza con eliminar múltiples puestos de trabajo.
Quien ha cambiado por completo de rubro -de manera forzosa- es la Emily de Emily Blunt, quien se ha convertido en ejecutiva top de Dior, principal anunciante de Runway y, por lo tanto, con poder para imponer condiciones tanto en los contenidos como en las publicidades de la revista, sobre todo luego de que el medio cometiera graves errores que fueron deteriorando su prestigio.
En esta segunda entrega se incorporan personajes con fuerte incidencia en la trama como los multimillonarios Benji Barnes (Justin Theroux) y Sasha Barnes (Lucy Liu), mientras que Kenneth Branagh interpreta al marido de Miranda y Lady Gaga tienen una participación especial que incluye una escena musical.
Lo dicho: uno puede quedarse (como en casi todos los órdenes de la vida) con la mitad del vaso lleno o vacío. El Diablo viste a la moda 2 no es una película demasiado sorprendente y al mismo tiempo sí podemos celebrar que tampoco sea la secuela oportunista, que solo busca reciclar un suceso del pasado sin cuidar su legado. El atractivo, el magnetismo y los momentos de humor, pero también los de emoción, afortunadamente están. Y, en este contexto, no es poca cosa.
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Malísima la película. Mejor no la hubieran hecho. Totalmente innecesaria. Es drama en vez de comedia. Dejaron sola a Anne Hathaway con toda la película. Los personajes se ven todos tristes sin fuerza. Dan pena ajena verlos ahí a fuerzas prácticamente. Mínimo le hubieran dado protagonismo a los nuevos personajes para darle dinamismo. No vayan a verla. No pierdan su dinero.