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Entrevista a Sandra Hüller: “La actuación tiene mucho que ver con la vulnerabilidad y superar todo el tiempo el miedo”

En el marco del último Festival de Cannes, Otros Cines tuvo la oportunidad de charlar con la talentosa actriz alemana de 48 años en los jardines de la Résidence Residéal de esa ciudad de la Costa Azul sobre la flamante Tierra de mi padre (Fatherland), del polaco Pawel Pawlikowski, en la que interpreta a Erika Mann (hija del escritor Thomas Mann); pero también sobre su carrera; sobre teatro y literatura; sobre Rose, de Markus Schleinzer, que le valió el Oso de Plata a la Mejor Actuación Protagónica en la última Berlinale; y sobre su incursión en Hollywood con Proyecto Fin del Mundo (Project Hail Mary), de Phil Lord y Christopher Miller.

Publicada el 29/10/2026
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¿Qué es lo que más te sedujo de este proyecto? ¿Trabajar con Pawel Pawlikowski o la historia que se iba a reconstruir?

Creo que fue el conjunto. El guion era muy bueno. Pawel es un director increíble, con mucho trabajo detrás. Y siempre soñé con trabajar con Hanns Zischler y con August Diehl, aunque en la película no llegamos a encontrarnos. Esperábamos con ganas nuestras escenas, pero al final no tuvimos ninguna juntos. Solo nos filmaron hablando por teléfono. Erika Mann es una figura icónica, aunque hubo mucha libertad para construirla porque no hicimos una película 100% biográfica. Así que sí, había muchas cosas que me atraían.


¿Cuánto investigaste sobre ella? Porque es una historia muy íntima y a la vez importante por el contexto histórico. ¿Necesitabas leer y saber sobre ella, averiguar cómo fue la relación con su padre?

En general, no soy una gran experta en investigación. Siento cierta responsabilidad hacia los personajes que existieron de verdad porque nunca se sabe si te van a perseguir en sueños, pero lo que más me ayudó fue leer las cartas a su padre, que son muy ricas en información sobre lo que sentían el uno por el otro y cuán abiertos eran entre ellos. No se ahorraban sus opiniones, pero al mismo tiempo había una conexión muy profunda y un respeto mutuo por el trabajo del otro. Eso fue importante para descubrir si ella le tenía miedo, si él era una figura enorme y dominante a la que ella admiraba, o si había un nivel de entendimiento que iba más allá.


En aquella época la gente no se expresaba ni mostraba las emociones como lo hacemos hoy, pero en el rostro de Erika muchas veces se percibe la frustración, sin que necesite decir nada. ¿Cómo trabajaste esa actuación desde el silencio y los pequeños gestos?

Desde el principio estuvo claro que habría mucho silencio en la película. El guion tenía 60 páginas. Sabía que, si queríamos hacer una película completa, íbamos a tener que dedicarle tiempo, hacer un trabajo de escritura. Sentí que ella es una persona con una vida interior muy rica, que había vivido muchas experiencias intensas, y que todas esas experiencias, como la superación del miedo, estaban presentes. Corría en autos de carrera, hacía teatro político, era escritora, fue corresponsal de guerra. Todo eso está muy presente en el film sin que se lo haga explícito. Pero, al mismo tiempo, ella está en este viaje con una función específica, y también como protectora de su padre.


¿Y la frustración hacia su padre? Porque ellos interactuaban todo el tiempo...

Sí, creo que eso pasa en las familias: mirás a las personas cercanas y te frustrás con ellas, pero al mismo tiempo también las respetás muchísimo en su lugar. La tensión entre todas esas emociones y obligaciones fue parte esencial del proceso creativo del film.


¿Y el uso de distintos idiomas? Debe haber sido un desafío para vos hablar alemán, francés, inglés, pero... ¿qué dice eso del personaje y de esa época en Europa?

Creo que dice mucho de esta familia, que estuvo en todo tipo de lugares del mundo, muy bien educada y con mucha libertad. Y también, no hay por qué negarlo, era gente muy rica. Eran privilegiados en un sentido y en otro no, aunque tuvieron que dejar su país. Como actriz, trabajar en distintos idiomas es un placer, me gusta mucho hablarlos, todavía no lo hice en japonés (se ríe).


El rodaje duró nueve semanas, que es  mucho tiempo para una película tan corta, lo que les dio libertad para probar cosas. ¿Qué importancia tuvo esa disponibilidad de tiempo, que no es habitual en el cine contemporáneo, para encontrar el tono o el gesto justo en cada momento?

Como vengo del teatro, me gusta explorar distintas versiones de lo que puede pasar entre las personas en una escena. Así que para mí es muy inspirador tener la posibilidad de descubrir cómo funcionan las cosas. Y no es que un director gigante como Pawel te diga qué hacer. Lo hace en el sentido de que crea un marco fuerte, y vos tenés que encontrar un espacio muy particular en el que existir, y encontrar libertad dentro de ese espacio. Pero en el trabajo que hicimos primero estaba la imagen: primero había que crear la imagen y después, dentro de ella, tratar de encontrar nuestro camino. Hay trabajos completamente distintos, en los que se empieza por la actuación y después se crea el marco alrededor. Así que fue un proceso muy interesante.

Sandra huller pawlikowski cannes 2026
Con el coprotagonista Hanns Zischler y el director Pawel Pawlikowski.

En ese sentido, la película es deslumbrante en términos visuales. ¿Cómo fue trabajar con Pawel y el director de fotografía? ¿Sabías de antemano cómo iba a verse? ¿Sos de las actrices que miran los dailies de lo filmado?

No, no miro los dailies. Tampoco miro el monitor. Aunque durante el rodaje de esta película varias veces pensé que quizás debería hacerlo en el futuro, porque cuando es tan técnico y está tan centrado en el encuadre podría ser positivo colaborar también a ese nivel. Por supuesto, teníamos una idea de cómo se vería, porque los espacios en los que estábamos eran reales. La escenografía era notablemente hermosa. Y además conocíamos las películas de Pawel y de Łukasz (Żal, el DF). Sabía qué estaba buscando Łukasz. Pero esa perfección que vemos ahora en pantalla, claro, no podíamos imaginarla.


Hace muchos años que te venís construyendo una carrera y es un placer verte interpretar personajes tan diversos, exigentes, provocadores y apasionantes. Sin embargo, los cambios más profundos se advirtieron en los últimos años, cuando además te llegaron muchos reconocimientos. ¿Te sentís una actriz distinta ahora?

Soy una mujer de mediana edad, así que, por supuesto, cambié. Creo que cuando era más joven me sentía más obligada a rendir. Ahora disfruto más de participar en espacios en los que estamos creando juntos. Y, sí, creo que hay más experiencia de la cual tomar.


Esa presión por rendir es muy típica en las mujeres jóvenes. ¿Creés que ahora simplemente sos más consciente del valor que tenés, de lo que podés hacer?

El trabajo de la actuación tiene mucho que ver con superar el miedo todo el tiempo. Creo que lo que cambió es ser consciente de la presencia del miedo en sí. Cuando era más joven, no sabía que estaba relacionado con ese sentimiento; era una forma inconsciente de trabajar. Quizás se volvió más consciente o algo así, pero no puedo decirlo con certeza. Soy muy mala para analizar.


Pero, a pesar del miedo y la presión, y de que ahora seguramente tenés más ofertas tentadoras, casi siempre elegiste bien las películas. ¿Cómo explicás esa capacidad de seleccionar con quién trabajar y con quién no?

Tengo que decirlo una y otra vez: me siento muy, muy afortunada de que la gente se interese por mi forma de trabajar, sea cual sea, y de que piense que soy capaz de hacer lo que hace falta para sus películas, para su arte. Y estoy absolutamente segura de que habrá fracasos en el futuro, y espero que volvamos a sentarnos acá a hablar de eso, para no eludir las contracaras de este arte. No sé. Hasta ahora, la gente que vino a pedirme cosas era muy interesante.


¿La presión es mayor ahora por la visibilidad, porque estás más expuesta?

Cuando trabajamos, todos partimos de un lugar vulnerable. Creo que ese es el terreno común en el que nos movemos cuando creamos teatro, cine, música o lo que sea que pase en las artes. Siempre tenemos la posibilidad de dar un paso atrás cuando las cosas se vuelven demasiado grandes, y quiero conservar esa libertad.


¿Cómo ha sido tu relación con Thomas Mann como escritor?

No era fan. Por supuesto, es una figura enorme, especialmente en Alemania, y una parte importante de nuestra cultura, pero no conocía bien su obra, debo decirlo. Lo leí en la escuela; nos obligaban a leer a Thomas Mann. Pero creo que era demasiado temprano para captar la escala de todo y entender la maestría de algo. Creo que cuando sos joven buscás historias que se relacionen con vos, no que estén ahí para analizarlas. Así que no fue una buena experiencia. Recientemente, creo que el año pasado, justo antes de empezar a filmar, se republicaron los discursos de la BBC, Deutsche Hörer! (Oyentes alemanes). Eso me impresionó muchísimo, porque son muy políticos, llenos de emoción y de una inteligencia aguda. Eso me acercó a él, debo admitirlo. Y también debo decir que, a través de la interpretación de Hanns, que lo retrató de una manera que me pareció maravillosa, mi perspectiva cambió mucho.


Tierra de mi padre 3
Escena de "Tierra de mi padre".

¿Qué historias o textos te alimentaron cuando eras joven? Todos tenemos esos libros o films a los que siempre volvemos, una especie de espacio seguro...

Los libros que más recuerdo de esa época eran en los que se basaban las películas. Veía una película, me enteraba de que había un libro original y entonces leía ese. Pero no los grandes clásicos. Siempre sentí una pequeña laguna en mi formación por no leer los grandes clásicos.


Además de hacer mucho cine, también actuás y hace poco dirigiste en teatro. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Querés seguir por ese camino?

Sí, voy a seguir. El colectivo con el que trabajo, el Pound Theatre Collective, un grupo de amigos de hace mucho, sigue creando en conjunto. Vamos a tener una producción este año en Kassel y otra en Leipzig el año próximo. Así que seguimos trabajando juntos y voy a seguir dirigiendo junto con una amiga.


¿Pero solo teatro?

Sí, solo teatro.


¿Qué te hizo enamorarte de la actuación en un principio?

No puedo explicarlo realmente. Simplemente sentí que era lo correcto. Es algo que nunca habría pensado. Nunca me vi en esa posición. No pensaba que quería ser actriz hasta que mi profesora de alemán e inglés abrió un club de teatro y me dijo que creía que podía ser algo para mí, y lo intenté. Me sentí muy viva, había mucha energía. Y también la forma en que ese grupo de adolescentes se trataba y se hablaba, esa Auseinandersetzung, ese debate, ese ocuparse de las cosas, de temas que explorábamos juntos. Eso me resultó muy atractivo. Me gustaba mucho el respeto que nos teníamos en ese grupo. Yo crecí en un pueblo chico, que a veces es muy rudo, por cómo se trataba la gente. Era una forma un poco distinta de mirar el mundo. Como dije, partíamos de un lugar de vulnerabilidad, y eso estaba muy presente en ese momento, y sentí que era el lugar correcto para mí. No tenía que esconderme ni fingir que era otra persona.


¿Cómo se siente, siendo alemana, volver a la historia de tu país, en Zona de interés primero y en Tierra de mi padre ahora? ¿Seguís aprendiendo? ¿Es doloroso? ¿Cómo lo manejás?

Sí, siempre aprendo algo de eso. Y creo que es algo de lo que no hay que escapar, de alguna manera. Como dije, tenemos una responsabilidad hacia los personajes que existieron realmente. Pero al mismo tiempo, como se señaló desde un principio, estos cinco días que mostramos en la película nunca ocurrieron de esta manera. Así que hubo mucha libertad artística. Y yo me apoyé en el trabajo que Pawel había hecho antes, y en que fueron muy rigurosos en su investigación y que las decisiones artísticas que tomaron son válidas. Es una cuestión de confianza.


Rose sandra huller critica 1200
Hüller en "Rose"

Acabás de ganar el premio a la Mejor Interpretación en la reciente Berlinale por Rose, de Markus Schleinzer. ¿Cómo fue ese proyecto y qué sentiste ante ese reconocimiento?

Fue un momento especial para mí, porque hace 20 años recibí mi primer premio de actuación, por Requiem, de Hans-Christian Schmid. Pasaron dos décadas. Fue muy emocionante para mí, pero no quiero entrar en detalles. Me sentí muy agradecida. El trabajo en Rose fue particularmente duro. Estoy muy contenta de haber recibido el Oso de Plata.


Por último, ¿cómo fue tu proceso para filmar Proyecto Fin del Mundo / Project Hail Mary? Es algo muy distinto de lo que hiciste antes, una gran producción de Hollywood ¿Te preocupaba no tener el control artístico que tenés en este tipo de proyectos que llegan a Cannes?

Por suerte, la producción de Proyecto Fin del Mundo resultó muy colaborativa. Nunca me enfrenté a ninguna decisión artística que me hiciera sentir que no tenía control sobre el trabajo que hicimos juntos.

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