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Festival de San Sebastián 2025: crítica de “Six jours ce printemps-là”, película de Joachim Lafosse (Competencia Oficial)
El prolífico director belga de películas como Folie privée, Ça rend heureux, Nue propriété, Élève libre, À perdre la raison, Les chevaliers blancs, L'économie du couple, Continuer, Les intranquilles y Un silence regresó a la sección principal de San Sebastián con un extraño e inquietante drama familiar inspirado en experiencias autobiográficas.
Six jours ce printemps-là / Six Days in Spring (Bélgica, Francia, Luxemburgo/2025). Dirección: Joachim Lafosse. Elenco: Eye Haïdara, Leonis Pinero Müller, Teodor Pinero Müller, Jules Waring, Emmanuelle Devos y Damien Bonnard. Guion: Joachim Lafosse, Chloé Duponchelle y Paul Ismaël. Fotografía: Jean-François Hensgens. Edición: Marie-Hélène Dozo. Sonido: Alain Goniva, François Dumont y Thomas Gauder. Duración: 94 minutos. Estreno mundial en la Competencia Oficial.
Sana (Eye Haïdara) no está pasando precisamente por su mejor momento. Divorciada, angustiada por una difícil situación económica, decide que Raphael y Thomas (Leonis y Teodor Pinero Müller), sus mellizos de 10 años, puedan disfrutar de casi una semana de playa (de ahí el título Seis días de esa primavera) y, así, junto a su nuevo novio, Jules (Jules Waring), que fue el entrenador de fútbol de los chicos, parten rumbo a la Costa Azul (Cannes, St. Tropez, etc.). ¿Pero no era que ella estaba atravesando una crisis? A los pocos segundos de la narración llegará la respuesta: Sana los está llevando a una hermosa casa con vista al mar que pertenece a... ¡sus ex suegros! Y, claro, sin pedirles permiso.
Comienza así una extraño, contradictorio e inquietante relato en el que los cuatro van despreocupados de día a tirarse sobre la arena y a meterse en el mar, mientras que de noche intentan pasar inadvertidos, a punto tal que se iluminan con velas y no hacen mucho ruido para no llamar la atención de los vecinos. Pero, claro, es imposible vivir seis jornadas sin que nadie lo note, sobre todo en una comunidad bastante pequeña como la de esos balnearios y con dos chicos que de forma inevitable se mandan alguna travesura.
Las “amenazas” vienen de forma telefónica (el ex de Sana parece ser un tipo bastante violento y resentido) y con la aparición de algunos personajes secundarios (por allí aparecen reconocidos intérpretes como Damien Bonnard y Emmanuelle Devos) con los que habrá que lidiar y hasta negociar.
Nada es demasiado explícito, por suerte, en el universo que propone Lafosse, pero las tensiones y las contradicciones se perciben en todo momento, incluso cuando los pibes necesitan entender qué hace Jules allí y cuál es la relación que mantiene con Sana (la pérdida de la inocencia es uno de los ejes de la historia). Las diferencias de clase y raciales, las presiones que sufre una madre soltera que ya no pertenece a la burguesía acomodada y debe convivir con una creciente precariedad, también asoman en un film que evita la crueldad (hasta tiene incluso sus momentos de ternura) y resulta bastante más arriesgado e interesante de lo que en principio parecía.
Con mucha cámara en mano pegada a los personajes, mayoría de imágenes captadas con luz natural y una capacidad de provocación nunca impostada, Six jours ce printemps-là no es apenas de una película sobre un grupo familiar saliendo de vacaciones sino que tiene múltiples derivas, alcances, dimensiones y sedimentos para el análisis y la reflexión.
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