Críticas
Estreno en cines
Crítica de “La empleada” (“The Housemaid”), película de Paul Feig con Amanda Seyfried y Sydney Sweeney
-El prolífico realizador de Damas en guerra (2011), Chicas armadas y peligrosas (2013), Spy: Una espía despistada (2015), Cazafantasmas (2016) y Un pequeño favor (2018) dirigió la transposición de uno de los mayores best sellers de los últimos tiempos.
-Preestrenos en cines de Argentina desde el viernes 26 de diciembre de 2025. Estreno general: 1 de enero de 2026 (143 salas).
La empleada (The Housemaid, Estados Unidos/2025). Dirección: Paul Feig. Elenco: Amanda Seyfried, Sydney Sweeney, Brandon Sklenar, Michele Morrone, Elizabeth Perkins e Indiana Elle. Guion: Rebecca Sonnenshine, basado en la novela de Freida McFadden. Música: Theodore Shapiro. Fotografía: John Schwartzman. Edición: Brent White. Distribuidora: BF París. Duración: 131 minutos. Estreno en Estados Unidos: 19/12/2025. Estreno en Argentina (143 salas), Brasil, México y España: 1/1/2026.
(Publicada originalmente el 16/12/2025)
The Housemaid es una novela de Freida McFadden publicada en 2022 que vendió hasta la fecha más de 3,5 millones de ejemplares, se mantuvo durante 130 semanas en la lista de best sellers de The New York Times y ha sido traducida a 45 idiomas. No es de esos libros que ganan premios ni reciben reseñas exultantes, pero aún existe un público masivo que se muestra ávido por este tipo de thrillers psicológicos con personajes enfermizos, giros inesperados, golpes de efecto, erotismo y una acumulación creciente de toques perversos. Se entiende, por lo tanto, que una industria cinematográfica como la estadounidense no quiera perderse un fenómeno de semejante alcance para intentar monetizarlo también en las pantallas (las boleterías).
En ese sentido, La empleada es heredera de una amplia galería de thrillers con la manipulación, el sexo y la venganza como motores que tuvieron su “época de oro” entre finales de los '80 y comienzos de los '90, y que incluyen a 9 semanas y media (1986), Atracción fatal (1987), Pensamientos mortales (1991), Bajos instintos (1992), La venenosa (1992), Mujer soltera busca (1992), La mano que mece la cuna (1992) y Sliver: Invasión a la intimidad (1993), entre varios otros títulos.
Para quienes vivimos esa época de “placeres culpables” que alimentaron nuestra muy ecléctica cinefilia, La empleada resulta por momentos disfrutable, pero hay algo propio de la esencia de aquel subgénero (orgullosamente cursi, grasa, berreta, autoparódico) que el paso del tiempo y las inevitables relecturas desde el feminismo le han quitado. La película se toma por momentos demasiado en serio, lo que le impide arrojarse al juego del absurdo, el despropósito, aunque en el largo desenlace (tranquilos: no caeremos en spoilers) aparecen ciertas dosis de bienvenido exceso, desenfreno y ridiculez.
Los protagonistas de este triángulo son Millie Calloway (Sydney Sweeney), una joven que está en libertad condicional luego de haber purgado 10 años en prisión y vive con lo puesto dentro de su destartalado automóvil; Nina Winchester (Amanda Seyfried), una mujer con evidentes perturbaciones mentales que comparte una mansión a puro diseño con Cecilia (Indiana Elle), su hija de 11 años, y Andrew (Brandon Sklenar), su millonario marido dueño de una compañía de procesamiento de datos. Nina contratará a Millie como empleada doméstica, cocinera y baby sitter con cama adentro, pero pronto nos daremos cuenta de que estos tres personajes tan atractivos en lo físico esconden secretos, mentiras y sobre todo demonios interiores que, claro, irán saliendo de las peores maneras imaginables.
La empleada se burlará de los estereotipos más ridículos de la clase alta, regalará unos cuantos jumpscares, incluso algo de gore y varias escenas de sexo entre los curvilíneos Sklenar y Sweeney filmadas cual publicidad ochentosa / noventosa. De todas formas, se extraña mayor negrura y osadía como para convertirla en un exponente capaz de tender puentes y dialogar con aquellos “clásicos” de baja alcurnia estrenados 30 y 40 años atrás.
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