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BAFICI 27

BAFICI 2026: Crítica de “El infierno está encantador: Gulp. 1985”, documental de Lisandro Carcavallo sobre Los Redondos

El estreno de este rockumental sobre la gestación, grabación y posterior presentación en Cemento del primer disco de la emblemática banda se constituyó en el gran evento musical de esta edición del festival porteño.

Publicada el 20/04/2026

El infierno está encantador: Gulp. 1985 (Argentina, 2026). Dirección: Lisandro Carcavallo. Guion: Franco Medina. Edición: Leandro Sánchez. Duración: 95 minutos. Estreno mundial en la sección Música.

De a poco se va completando el mapa de Los Redondos. La prehistoria se contó en El alucinante viaje de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y ahora El infierno está encantador: Gulp. 1985 se concentra en cómo se concibió el álbum debut de la banda y la ya mítica presentación en Cemento el 23 de agosto de 1985 (como dato de color, Poli, El Indio y Skay habían alquilado el Teatro Astros para dos conciertos, pero Valeria Lynch agregó a último momento varias fechas, por lo que de urgencia se vieron obligados a contratar Cemento para el que fue el primer show de rock en ese entonces flamante local nocturno).
 
Katja Alemann -presente en la función del domingo 19 en el Gaumont 1- contó que poco antes había traído de Alemania una cámara Beta y que su pareja Omar Chabán fue quien grabó el concierto. Ese material estuvo durante décadas perdido entre las decenas de cintas que Alemann acumula en su archivo (adelantó que está revisándolo con la idea de contar su propia historia sobre aquellos años que la tuvieron como insoslayable protagonista), hasta que en 2018 salió a la luz de la mano de Lisandro Carcavallo y el equipo detrás del también muy recomendable Cemento: El documental.

Ese registro, incluso con sus carencias técnicas, tiene un enorme valor histórico, artístico y testimonial. Si bien aquel show duró unas dos horas, solo se conservan en buen estado algunos temas como, por ejemplo, Barbazul versus el amor letal, La bestia pop, Pierre, el vitricida, Yo no me caí del cielo, Superlógico, Ñam fri fruli fali fru y Criminal mambo, que en su mayoría se ven completos (se sincronizaron aquellas imágenes con el sonido tomado con otra cámara).

Más allá de las deficiencias esperables (los cassettes en Beta ya tienen más de 40 años y se conservaron sin demasiados cuidados), el concierto se ve y se escucha razonablemente bien con la que para muchos (me incluyo) ha sido la mejor formación de Los Redondos: el Indio Solari en voz, Skay Beilinson y Tito Fargo en guitarras, Semilla Bucciarelli en bajo, Willy Crook en saxo y Piojo Ábalos en batería.

No es solo un show

A diferencia de Fuck you! El último show, documental de José Luis García presentado en el BAFICI 2024 y que este año volvió a exhibirse en el festival porteño, El infierno está encantador: Gulp. 1985 no se queda solo con las imágenes de Los Redondos en vivo sino que le suma muchos otros materiales: testimonios a cámara de músicos y periodistas; y, como ni el Indio ni Skay ni Poli participaron (aunque sí autorizaron el proyecto), sus voces aparecen en una entrevista que Tom Lupo y Rubén Darío Vega les hicieron en Submarino Amarillo, mítico programa de Radio del Palta, pocos días antes del show (esos fragmentos se complementan con animaciones).

Gulp animacion

Alfredo Rosso, Vera Land y Lalo Mir están impecables dando el contexto necesario (recordemos que se venía de la Guerra de Malvinas con el boom “obligado” del rock nacional y la posterior apertura democrática) y precisando la importancia de esa irrupción de Los Redondos; Tito Fargo, Semilla Bucciarelli, las coristas Laura Hatton y Claudia Puyó, y El Soldado cuentan jugosas y divertidas historias sobre la banda y su trastienda; Lito Vitale explica cómo se gestó y concretó la grabación del álbum en su por entonces precario estudio, mientras que el artista plástico Rocambole detalla cómo se hicieron a mano y casi sin dormir durante una semana las tapas y las fundas interiores para llegar a tiempo con la distribución también artesanal de las 7.000 copias de Gulp!

La estructura y el guion de El infierno está encantador: Gulp. 1985 son bastante básicos (se alternan fragmentos del show con talking heads, se cuenta la génesis o alguna anécdota sobre un tema y luego se lo ve en vivo), pero siempre efectivos. En un país donde los archivos son casi inexistentes (y lo poco que hay está en pésimas condiciones), Carcavallo y su equipo hicieron verdaderos milagros para que podamos transportarnos a y sumergirnos en aquella época.

Recuerdos íntimos

A título personal (por si a alguien le interesa conocer una veta más íntima), vi mucho a los Redondos en aquellos años '80 en los que solía trajinar shows de madrugada en La Esquina del Sol, Stud Free Pub, Bambalinas, el Margarita Xirgu, Prix D'Ami, Zero Bar y el Parakultural (nunca fui al Café Einstein). No estuve aquella noche en Cemento (sí los vi varias veces después en ese mismo ámbito con un público que ya desbordaba por mucho la capacidad del lugar), fui a una de las presentaciones del disco Oktubre en Paladium en 1986 y me fui alejando de la banda luego de los conciertos que dieron en Huracán entre 1993 y 1994.

Como bien se explica en el documental, el público ochentoso (hay una prehistoria en La Plata que no conocí de primera mano) estaba conformado sobre todo por intelectuales, artistas y estudiantes (como yo); es decir, un público algo snob, “de culto” y de clase media atento a las nuevas tendencias. Hoy se los (nos) conoce como “Viejos Carrozas” y fueron arrasados por las decenas de miles de jóvenes del conurbano, de clase más popular, despreciados durante el menemismo, que encontraron en Los Redondos, su independencia y su mística un ámbito de pertenencia y refugio. Yo me abrí por completo de ese fenómeno hipermasivo y en medio de una creciente futbolización que jamás me sedujo (más bien todo lo contrario) en ellos y en muchas otras bandas del llamado rock barrial.

Por eso, con el riesgo de caer en una melancolía ramplona y patética, “mis” Redondos fueron los de Gulp! y Oktubre con la formación ya citada. Veíamos al Indio y a Skay a pocos metros del escenario con unos pocos centenares de “entendidos”. Los teníamos cerca y los sentíamos nuestros.

PD: Este cierre confesional y excesivamente sentimental está dedicado a la memoria de mi amigo Javier Pelacoff, quien en aquellos años '80 me acompañaba de show en show, y que se fue demasiado pronto.

COMENTARIOS

  • 23/04/2026 17:22

    Acá otro viejo carroza que abandonó para esos tiempos, no es ser cheto o elitista, también hubo un cambio en la propia lógica de los redondos que no estaba enmarcada sólo por la popularidad, hay que revisar el obras de bulacio, las reacciones y actitudes previas y posteriores, los abandonos a muchos de los que acompañaron el crecimiento, la búsqueda absolutamente individual del grupo, arrastrando a los propios seguidores de misa, entender entre líneas es fácil, a su propia suerte cuando convenía. Coincido absolutamente los redondos, mis redondos quizá, terminaron ahí.

  • 22/04/2026 12:02

    Estoy de acuerdo, Héctor, con lo que decís. Me gusta toda la discografía de Los Redondos, pero me abri por completo del "espíritu ricotero", de la futbolización del rock. No me considero "cheto", pero no me interesaron jamás "las misas ricoteras". No me da alergia lo popular, lo respeto y en cierto aspecto lo admiro, pero no me pidas que reivindique o exalte algo de lo que no formé parte. Me pedís sea demagógico y prefiero ser honesto. Acepto desde el texto que soy un "viejo carroza". ¿Eso me hace snob? Puede ser. No me molesta. Saludos.

  • 22/04/2026 7:26

    Todo estaba bien hasta el final de la nota, donde un vimentario poco feliz desnuda no a un viejo nostáljico, sino mas bien a un cheto al cual le da alergia lo popular. No se condice para nada con el espíritu ricotero. Sigo pensando que el lujo es vulgaridad y que de esta miel no deberian comer las hormigas.

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