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Berlinale 2013
Festival de Berlín 2013: Crítica de “Promised Land”, película de Gus Van Sant con Matt Damon, Frances McDormand y John Krasinski
El director de Mi mundo privado y Elefante vuelve a trabajar -como en En busca del destino- en un guión de Matt Damon (también protagonista) y ofrece una de las películas menos interesantes e inspiradas de su rica carrera.
A esta altura uno ya no sabe qué pensar de Gus Van Sant como cineasta ¿Es el de aquellos primeros y míticos filmes como Drugstore Cowboy y Mi mundo privad? ¿El algo más convencional pero interesante realizador de En busca del destino, Todo por un sueño y Milk? ¿El casi experimental de Elefante, Los últimos días y Paranoid Park? ¿O el mediocre realizador de Descubriendo a Forrester y esta Promised Land? Uno quisiera creer que es el primero -o el tercero- y que las otras películas las hace, digamos, para pagar las cuentas, ya que "las buenas" tendrán mucha repercusión crítica y premios en festivales, pero no demasiado éxito comercial. Pero tampoco es fácil estar tan seguro. Quizás, en un punto, la carrera de Gus Van Sant sea una extraña mezcla de todas estas cosas y, en vez de ver los films enfrentados entre sí, habría que analizarlos como diferentes formas de centrarse en cuestiones parecidas.
No es fácil hacerlo, claro. ¿Qué une en principio a los personajes de Elefante con este hombre que trabaja para una multinacional gasífera y que va a un pueblo a explotar sus recursos naturales para allí darse cuenta que tal vez lo que está haciendo no está tan bien que digamos? Difícil unir los puntos. Tengo la sensación, de cualquier manera, de que hay algo en común en esa serie de personajes que lidian entre pertenecer y participar, digamos, de la sociedad, o quedarse fuera de ella, sea a través de viajar, de hacer skate, de matar gente o suicidarse. Uno podría decir que las películas más experimentales de Van Sant están siempre ligadas a sus personajes más "outsiders" y tal vez ese sea un camino para entenderlas como partes de una carrera, de un todo bastante contradictorio.
Estéticamente Promised Land está tan alejada de las mejores películas de Van Sant que cuesta verla como una obra suya. Más allá de algunos detalles del guión o narrativos, que podrían ponerla en línea familiar con En busca del destino, film también con guión de Matt Damon y protagonizado por él, el formato de la película responde a las clásicas sagas de Frank Capra o bien a ese cine "políticamente correcto" y estéticamente nulo que se hacía en los Estados Unidos (y también en la Argentina), en los años '80. "Una de esas películas con Sally Field", como me decía alguien a la salida del cine.
Más allá de lo previsible de la trama (que las multinacionales son malas y tramposas, que la gente de pueblo se divide en honestos y sensibles versus borrachos y brutos, que siempre hay una chica por la que los rivales en cuestión se pelean, y así...) lo que molesta es la pereza con la que está hecha, de manera casi torpe, sin ninguna idea visual, formal o narrativa que valga la pena recordar más allá de algunos chistes de Frances McDormand.
No tengo nada en contra de la idea de Van Sant de hacer una película comercial. Es más, creo que este mismo guión en manos de un cineasta más ducho en estas lides (de la línea "spielberguiana", digamos) podría ser muy efectivo, pero me da la impresión de que Van Sant no se atreve a ir a fondo en lo emocional y finalmente termina entregando una película que no es una cosa ni la otra, no conmueve ni tampoco profundiza ningún análisis y termina apilando banalidades sobre la vida en un pueblo chico, sobre lo perversas que son las compañías que los explotan y lo confundidos que están los que trabajan en ellas, que miran para otro lado acerca de lo que hacen hasta que no pueden evitar enfrentarse con la verdad.
Tal vez, lo que le suceda a Van Sant sea algo parecido a lo que les pasa a Damon y McDormand, los "gasistas" de turno: uno de ellos no puede vivir sabiendo que está haciendo algo que no debería y el otro se justifica diciendo que es sólo un trabajo y que de algo hay que vivir. Van Sant se parece más a esta última opción: "es un trabajo sucio -parece decirse- pero alguien tiene que hacerlo”. “Y mejor que sea yo...”
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<p>Para mi sorpresa, ya la venden trucha en la avenida Cabildo. Voy a ver que onda.</p>
<p>Sigo el día a día de esta cobertura y la de Luciano Monteagudo en Página 12, de lo mejor sobre la Berlinale</p>
<p>Lerer lo había puesto bien pero con el título en inglés, yo me confundí al poner el título en castellano, ya está arreglado, saludos</p>
<p>En el comentario se confunde Todo por un sueño (To die for) protagonizada por Nicole Kidman con En busca del destino (Good Will Hunting con guión de y protagonizada por Matt Damon).</p>