Críticas
Estreno en cines
Crítica de “Zona Cero” (“Colony”), película del coreano Yeon Sang-ho
El director de El rey de los cerdos (2011), Estación Seúl (2016), la muy exitosa Invasión zombie / Train to Busan (2016), Psychokinesis (2018), Estación zombie 2: Península (2020) y JUNG_E (2023) regresa con otro film de terror con zombies que tuvo su estreno mundial en el reciente Festival de Cannes, pero el resultado final no supera la media del cine coreano de género.
Zona Cero (título de estreno en Argentina) / Colony (título internacional) / Gunche (título original) (Corea del Sur/2026). Dirección: Yeon Sang-ho. Elenco: Gianna Jun, Koo Kyo-hwan, Ji Chang-wook, Shin Hyun-been, Kim Shin-rock y Go Soo. Guion: Yeon Sang-ho y Choi Gyu-seok. Fotografía: Byun Bong-sun. Edición: Han Mee-yeon. Música: Chai Min-joo. Distribuidora: BF Distribution. Duración: 123 minutos. Calificación: R-13 (Restringida).
A esta altura de la evolución del cine coreano, afirmar que un film de género de esa procedencia está hecho “con oficio”, “con profesionalismo”, “con un sofisticado despliegue visual”, “con un acabado técnico incuestionable” y otros conceptos por el estilo a los que apelamos los críticos es no solo un lugar común sino una obviedad. Es difícil (diría que casi imposible) que una industria audiovisual como la de ese origen ofrezca una película con demasiadas carencias, desniveles y mucho menos errores importantes.
Pero es justamente por esa solvencia que uno no debería conformarse con un film como Zona Cero, en el que nada está mal pero tampoco tiene esa capacidad de sorpresa, de provocación y de audacia que caracterizaron al mejor cine de ese origen desde la década de 1980 y que todavía de vez en cuando lo sigue haciendo.
Da la sensación de que a Yeon Sang-ho no le hizo bien el descomunal suceso conseguido con Invasión zombie / Train to Busan porque ya lleva una década haciendo films para Netflix o para estrenar en salas que de alguna manera son un remedo, una deriva, un reciclaje o una variación de aquel film y siempre con resultados bastante menos estimulantes.
En el caso de Zona Cero, buena parte de la película transcurre dentro del edificio de Chains Bio, gigante biotecnológico que ha despedido a Young-cheol (Koo Kyo-hwan), un joven científico resentido que trama una venganza que hará estragos. Este villano que combina astucia y crueldad esparce un arrasador virus mientras que su propia sangre contiene el único antídoto, por lo que no puede ser asesinado si se quiere tener alguna esperanza de sintetizar una vacuna.
Y, si hay villano, también hay un héroe o -como en este caso- una suerte de heroína (a pesar suyo). El científico Han Kyo-seong (Go Soo) ha llevado a su ex esposa Kwon Se-jeong (la súper estrella coreana Gianna Jun), una brillante bioquímica, a una conferencia en Chains Bio con la idea de ayudarla a tener luego algunas audiencia que le permitan conseguir trabajo, pero esta mujer en principio cínica y arisca se verá obligada a comprometerse de una manera que ni siquiera imaginaba. Y luego aparecerá en escena la actual pareja de Kyo-seong (Shin Hyun-been) como para que ambas mujeres que han estado casadas con el mismo hombre deban unir fuerzas.
En medio de un festival de conversiones de decenas de humanos en despiadados caníbales, se producirá un paulatino y creciente fenómeno de empoderamiento y sororidad femenina muy a tono con estos tiempos. Los ataques de zombies (aunque técnicamente no lo son, ya que no son muertos vivientes) están descriptos con toda la espectacularidad y el sentido coreográfico del que suele hacer gala el cine coreano en general y Yeon Sang-ho en particular. Habrá constantes mutaciones y comportamientos que se asemejan al de los simios e insectos (los infectados se comunican entre sí como si integraran una colonia de hormigas), aunque las explicaciones, las justificaciones o el verosimil poco importan en películas sangrientas con extremos gore como esta, que está llena de homenajes (a George A. Romero, por ejemplo), de guiños cómplices y de permisos para todo tipo de excesos y caprichos.
Para apelar a otra frase gastada de las reseñas, Zona Cero es una película post-pandémica de bioterrorismo que “se deja ver”, sobre todo para quienes tienen predilección por el universo apocalíptico. Y, como en toda industria que se precie de tal, todo queda abierto para una secuela. Los números de taquilla determinarán si la misma es plausible y deseable. En cuanto a la "evolución" de la especie cinematográfica, no se trata de un gran avance para la humanidad.
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