Cannes 2012 Para Jeff Nichols, el sur también existe
Diego Batlle, desde Cannes
Por Diego Batlle, desde Cannes El director de Shotgun Stories y Take Shelter ratifica en su tercer largometraje, Mud, que se trata de uno de los cineastas más talentosos de su generación. Un relato impiadoso y lírico a la vez del sur de los Estados Unidos para una historia de amores no correspondidos en la adolescencia y el fin de la inocencia, en la que se perciben huellas de Terrence Malick y de la literatura de Raymond Carver y Mark Twain.
Tras sus dos muy buenos primeros largometrajes (Shotgun Stories y Take Shelter), a Nichols se le abrieron las puertas de la sección principal de Cannes con Mud (Calificación: 8 puntos). Si bien los protagonistas reales son dos niños (excelentes trabajos de los muy expresivos Tye Sheridan y Jacob Lofland), también estuvieron ayer acompañando a este talentoso director de apenas 34 años dos figuras como Matthew McConaughey y Reese Witherspoon.
Nichols regresó a su Arkansas natal para narrar desde la perspectiva de dos chicos de 14 años una ambiciosa historia sobre amores no correspondidos, padres que se divorcian, mafiosos que intentan vengar un asesinato y un fugitivo que se refugia en una isla agreste del Mississippi, donde recibirá la ayuda de los dos pequeños héroes.
Con indudables influencias del cine de Terrence Malick (el uso de la steadycam para mostrar la naturaleza salvaje del lugar es prodigioso) y de la literatura de Raymond Carver y Mark Twain, Mud es un film que se abre a múltiples ramificaciones (desde la narración cruda, tensa y realista ligada al thriller hasta una mirada más lírica, casi propia de un cuento de hadas, sobre el despertar sexual, la amistad adolescente y el fin de la inocencia, pasando por la descripción de la dinámica pueblerina en el sur de los Estados Unidos) y, en general, termina funcionando bien en casi todos los terrenos.
El sur de los Estados Unidos no suele estar muy presente en el cine norteamericano y, cuando aparece, es trabajado con no pocos estereotipos y pintoresquismos. Nichols lo retrata con conocimiento y convicción. Otro gran trabajo de un director que ya dejó de ser promesa para convertirse en realidad. Con tres películas notables, ya estamos en presencia de un talento consumado.