BAFICI 08
El regreso de Pere Portabella
Josefina Sartora
Con la fascinante e inclasificable Die Stille vor Bach/El silencio antes de Bach, vuelve al festival este veterano, mítico y maldito director catalán, uno de los grandes "descubrimientos" de la edición de 2006 a partir de la retrospectiva integral dedicada a su filmografía. La nueva película -estrenada en el último Festival de Venecia- es un patchwork visual y sonoro sobre el poder de la música de Bach y sobre los alcances de la cultura europea.
En el BAFICI 2006 tuvimos la oportunidad de descubrir y conocer el cine del catalán Pere Portabella, un director inventivo, inclasificable, siempre experimentando con lecturas cinematográficas de las distintas expresiones artísticas. En el foco que se le dedicó en aquel momento comprobamos que Portabella pretende ir contra toda forma convencional de narración. Incluso, contra la narración misma. El suyo es cine moderno, en el que la banda sonora es tan importante como la imagen Y ambas generalmente enfrentadas dialéctica, dinámicamente. De lo que se trata siempre es de trabajar sobre la representación.
Al hombre no le interesa la historia ni la narración sino las posibilidades del cine. O el alcance político del mismo. Siempre es impresionante el trabajo que realiza con el sonido. En este homenaje a la música de Johann Sebastian Bach, Portabella se acerca a ella de variadas maneras, en diferentes capítulos, momentos o viñetas, en los cuales experimenta dispares asociaciones entre el cine y la música. Yendo del presente al pasado, de un país a otro, y de uno a otro idioma, la música de Bach se corresponde en la creación de Portabella con movimientos de pianos, pasos de danza de un caballo, o de un organista ante el instrumento, y llega a momentos sublimes como cuando es ejecutada por decenas de violoncelistas que tocan una suite en el subterráneo, o por un camionero en su fagot, por una bella intérprete de celo, o por un angelical coro de niños.
Obviamente, el film nos evoca la Crónica de Anna Magdalena Bach, del matrimonio Straub-Huillet, pero Portabella pone un acento posmoderno en su anti-biopic, en el cual no es la figura del compositor lo más importante sino su música y el poder de la misma.
No hay reglas para estas fascinantes asociaciones entre música e imagen, que llegan hasta la representación abstracta de una obra para clave. Portabella demuestra que música, historia, matemáticas, religión, humor y erotismo, y hasta aquello más cotidiano, están íntimamente relacionados y forman parte de la cultura europea y en parte también de la nuestra.
(Se exhibe el viernes 11, a las 20.15, en el Teatro 25 de Mayo; el lunes 14, a las 17.45, en el Atlas Santa Fe 1; el martes 15, a las 23; en el Atlas Santa Fe 2; y el domingo 20, a las 10.45, en el Hoyts 10).
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