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Mal ejemplo (Role Models)
Dirección: David Wain
Editora: AVH
Paul Rudd y Seann William Scott son los protagonistas de este debut en Hollywood del director de culto David Wain. Esta comedia financiada por un gran estudio (Universal) resulta, de todas maneras, tan interesante como sus anteriores producciones filmadas con bajos presupuestos.
Aunque no es una estrella de la nueva comedia norteamericana como sus colegas Judd Apatow o Adam McKay, el guionista, director, productor (y a veces también actor) David Wain ha alcanzado un estatus de “culto” gracias a películas independientes (Wet Hot American Summer, The Ten) y series televisivas (The State, Wainy Days) que lo ubicaron entre las principales revelaciones dentro de un género muy codiciado por los grandes estudios de Hollywood.
Por lo tanto, no sorprendió que una major como Universal apostara por él y le diera 28 millones de dólares (10 veces más que los presupuestos de sus anteriores largometrajes) para rodar Mal ejemplo (Role Models es el título original), guión coescrito por Wain y su protagonista, Paul Rudd, que resultó todo un éxito de crítica y de público, ya que recaudó más de 67 millones sólo durante su paso por las salas norteamericanas. Aquí, como suele ocurrir con las comedias estadounidenses que no tienen a una figura convocante como Jim Carrey o Ben Stiller al frente, fue editada de manera directa en DVD por el sello AVH.
Rudd (visto en El objeto de mi afecto y Virgen a los 40) interpreta a Danny, empleado desde hace diez años de una compañía que vende bebidas energizantes y cuya especialidad es dar charlas en las escuelas contra el consumo de drogas, siempre acompañado por su amigo Wheeler (Seann William Scott). En pocas horas, sin embargo, su vida se desbarranca: se queda sin empleo, sin novia (Elizabeth Banks) y es arrestado. Tanto él como su compinche deberán cumplir una orden judicial de 150 horas de trabajo comunitario con niños en problemas para evitar una condena en la cárcel.
Así, Danny y Wheeler deberán someterse a los dictados de la responsable de la ONG en la que deberán trabajar como voluntarios (Jane Lynch) y, también, a los caprichos de los dos niños que les tocan en suerte. Danny tendrá que acompañar a Augie (Christopher Mintz-Plasse) en las ridículas batallas que realizan fanáticos de las historias medievales, mientras que Wheeler deberá lidiar con Ronnie (Bobb'e J. Thompson), un despiadado niño afroamericano de 10 años.
Con un muy inspirado humor negro que se ríe de los arquetipos y de las contradicciones de la corrección política, con un impecable timing tanto para el gag físico como para el duelo verbal, con un excelente elenco y con una gran sensibilidad para reivindicar a sus personajes, Mal ejemplo surge como una muy interesante propuesta de la comedia más disparatada y ratifica a Wain como uno de sus principales exponentes.
(Nota publicada en la edición del 27/6/2009 del diario La Nación) |
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Big Bang Love (2006)
Dirección: Takashi Miike
Editora: 791cine/AVH
Tras un breve paso por el Arte Cinema, se editó este audaz film del prolífico director japonés sobre la estrecha relación que se establece dentro de una prisión entre dos personajes opuestos entre sí (uno introvertido y otro de fuerte presencia) que deben enfrentar un contexto violento.
El realizador de películas tan diversas como Audition, la saga de Dead or Alive, The City of Lost Souls, Agitator, The Happiness of the Katakuris, Gozu, One Missed Call y Detective Story) combina con virtuosismo y y un apuesta por el artificio escenas de artes marciales, melodrama y hasta coreografías musicales para un film bastante perturbador. Materiales adicionales: galería de fotos, trailer y avances de próximos estrenos. |
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El club de los suicidas (2002)
Dirección: Sono Sion
Editora: SBP
En una de las primeras imágenes de El club de los suicidas, 54
adolescentes de una escuela secundaria se toman de la mano en el andén de una
estación de subte de Tokio y, a la cuenta de tres, se arrojan juntas al paso del
primer tren en un verdadero baño de sangre.
Con esa escena desgarradora
arranca esta película del director japonés Sono Sion que pudo verse hace ya seis
años en el Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente (BAFICI) y
que llegó al mercado hogareño gracias a una edición en DVD del sello
SBP.
Esta extraña combinación entre el policial (hay un experimentado
detective que sigue las pistas que va dejando una cadena de suicidios), el
terror más sangriento y una mirada satírica sobre el comportamiento social,
aborda cuestiones muy en boga como la paranoia colectiva y los códigos y hábitos
de los jóvenes ligados en muchos casos al uso de las nuevas tecnologías y al
fanatismo por estrellas del pop.
Este exponente del j-horror -género que
popularizó a la producción japonesa de los últimos años gracias a películas de
directores como Takashi Miike, Kiyoshi Kurosawa, Hideo Nakata y Takashi Shimizu-
es una buena forma de acercarse al siempre provocativo cine de Sono Sion, de
quien hace pocas semanas se conoció también en la 11ª edición del BAFICI su más
reciente trabajo titulado Love Exposure.
(Publicada
previamente en el diario La Nación) |
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Johnnie To x 4: Angeles vengadores 1 y 2 + Election 1 y 2
Dirección: Johnnie To
Editoras: SBP y AVH/791cine
Con los títulos de Angeles vengadores 1 y 2, el sello SBP editó la saga de The Heroic Trio, films dirigidos en 1993 por el prolífico To en Hong Kong, mientras que AVH y 791cine lanzaron Election y Election 2.
Angeles vengadores 1 y 2 combinan acción, artes marciales, humor, ciencia ficción y efectos especiales para narrar las aventuras de tres superheroínas interpretadas por estrellas asiáticas como Michelle Yeoh, Anita Mui y Maggie Cheung.
Si bien las tramas y varios elementos de ambas películas remiten a varias historias clásicas de superhéroes surgidos de la historieta y del cine occidentales, To opta en estos casos por una narración audaz, desprejuiciada y desaforada, que no le teme al caos ni al ridículo, y que apelan a unos trucos visuales muy artesanales que hoy -con la evolución tecnológica- resultan bastante precarios.
De todas maneras, ambos largometrajes fueron decisivos no sólo en las carreras del director y de sus tres actrices sino también en la proyección internacional del cine de género made in Hong Kong. Desde el cine de Olivier Assayas (Irma Vep) hasta el de Quentin Tarantino (Kill Bill), pasando por una superproducción como El tigre y el dragón, se vieron influidos por esta película que finalmente llega a los videoclubes locales.
Como para completar el panorama de To -de quien ya se habían editado títulos como Fulltime Killers, Exiliados y Ayer otra vez-, cabe acotar que ya están disponibles Election y Election 2, notable díptico sobre el enfrentamiento entre distintas bandas mafiosas y policías en esa fascinante y contradictoria (por su mezcla de tradición y modernidad) isla que es Hong Kong. |
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Naturaleza muerta + Dong
Dirección: Jia Zhang-ke
Editora: 791/AVH
El sello 791 acaba de lanzar una edición que incluye Naturaleza muerta -ganadora del León de Oro del Festival de Venecia 2006- y Dong, documental inédito de 67 minutos rodado en la misma época y en los mismos lugares que el largometraje.
A los 38 años y con películas como El carterista, Platform, Placeres desconocidos, The World, Useless y 24 City, Jia Zhang-ke se ha consolidado como el referente más importantes del nuevo cine chino tanto por la categoría artística de sus trabajos de ficción y sus documentales como por su postura crítica que le ha valido un duro enfrentamiento con la censura oficial.
Naturaleza muerta describe las búsquedas que emprenden por separado un minero y una enfermera para reencontrarse con sus familias en las inmediaciones del río Yangtze, en la época previa a la inundación planificada y controlada de una amplia zona (el nivel del agua sube hasta los 156 metros) por la construcción de las Tres Gargantas, una de las represas y centrales hidroeléctricas más grandes del mundo, que obligó a relocalizar a más de dos millones de personas. La gente es forzada a abandonar sus hogares, se trabaja contra reloj para demoler las casas y desinfectar las montañas de escombros y los vecinos pelean con las autoridades del Partido Comunista por las escasas compensaciones económicas que reciben, mientras crece el poder de la nueva clase empresarial, la mayoría de la población vive en condiciones miserables, y aumentan la marginalidad, la prostitución y la violencia callejera con jóvenes que imitan a los gánsteres de las películas de Hong Kong.
Esa mirada desesperanzada, casi apocalíptica, sobre el colapso de la vieja China y la contracara de esa imparable locomotora industrial se mantiene en Dong, documental rodado en los mismos lugares y en paralelo a Naturaleza muerta, con la que hasta comparte algunas tomas. En Dong (Oriente), el director sigue con su cámara HD al pintor Liu Xiaodong por la derruida ciudad china de Fengjie y por la capital tailandesa (Bangkok). Esta suerte de combinación entre El sol del membrillo, de Victor Erice, y En construcción, de José Luis Guerín, es un registro que combina su carácter antropológico con una descripción del proceso creativo de un gran artista.
La edición local incluye en un DVD 9 las casi tres horas de ambas películas, amplia información sobre Dong y el avance de cine, una galería de fotos y la síntesis argumental de Naturaleza muerta. |
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Nick & Norah, una noche de música y amor
Dirección: Peter Sollett
Editora: LK-Tel
Entre las sorpresas del 11º BAFICI figuraron dos comedias románticas de EE.UU.
sobre conflictos adolescentes: Adventureland, film de Greg
Mottola que se anuncia para junio; y Nick & Norah, una noche de
música y amor, que LK-Tel lanzó en DVD y Blu-ray.
Este
largometraje de Peter Sollett (director de la aclamada Raising Victor
Vargas) narra la historia de Nick (Michael Cera, visto en La
joven vida de Juno y Supercool) y Norah (Kat
Dennings), dos adolescentes que se conocen de forma casual y que luego
compartirán durante una interminable noche desventuras y confesiones íntimas,
mientras tratan de encontrar el club nocturno en el que se realizará un show
sorpresa de su banda favorita.
Película sensible y emotiva sobre los
miedos y sueños juveniles, Nick & Norah, una noche de música y
amor (Nick & Norah’s Infinite Playlist) es una
extraña combinación entre las clásicas comedias adolescentes de John Hughes y
las recientes producciones de Judd Apatow con elementos que pueden remitir a la
melomanía de Alta fidelidad, al romanticismo y al existencialismo del díptico
Antes del atardecer-Antes del amanecer, de Richard Linklater, y
al desenfreno nocturno y la utilización de las locaciones de Manhattan de
Después de hora, de Martin Scorsese.
Como en toda
película en la que la música juega un papel fundamental en la relación entre los
protagonistas y en el desarrollo de la trama, durante los 89 minutos suenan casi
40 canciones, que van desde Devendra Banhart hasta Billy Joel, pasando por Army
Navy y Bishop Allen. La edición local llega pletórica de materiales adicionales:
escenas eliminadas y alternativas, entrevistas, comentarios en audio,
documentales sobre la producción, un video-diario, fotos y hasta especiales con
marionetas y animación.
(Publicada previamente en el diario La
Nación) |
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Asfixia (Choke)
Dirección: Clark Gregg
Editora: Gativideo
La adicción sexual es un tema incómodo en Hollywood, pero Asfixia pudo concretarse con un buen elenco (Sam Rockwell, Anjelica Huston y Kelly Macdonald) porque está basada en un libro de Chuck Palahniuk, de quien David Fincher ya había filmado El club de la pelea.
Este largometraje dirigido por Clark Gregg (un conocido actor que también fue responsable de la transposición) aborda con audacia y desparpajo (el tono es casi farsesco) la adicción sexual de Victor Mancini (Rockwell), empleado de un parque temático sobre hechos históricos del siglo XVIII, artista del engaño y las estafas en restaurantes, y seductor compulsivo. Cuando debe ocuparse del cuidado de su madre enferma (Huston), descubre en el hospital a una atractiva enfermera (Macdonald), que resultará tan o más excéntrica que él. Entre ellos surgirá una compleja relación que les cambiará la vida.
Asfixia, que el sello Gativideo lanzó directamente en DVD en una edición que incluye gran cantidad de materiales adicionales (comentarios en audio de Gregg y Rockwell, escenas inéditas, un diálogo entre el director y Palahniuk, un documental con el detrás de escena y varios especiales más), está lejos de ser una obra maestra, pero resulta no sólo una película con varios atractivos sino también una de las más audaces que el cine mainstream norteamericano haya producido en los últimos tiempos.
Nota publicada en el diario La Nación. |
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El Padrino: The Coppola Restoration (5 discos)
Dirección: Francis Ford Coppola
Editora: AVH
La edición de esta lujosa caja nos permite apreciar la mítica trilogía sobre la mafia ítalo norteamericana en impecables copias restauradas que incluyen comentarios de Coppola y dos discos con 5 horas de excelentes documentales, 34 escenas eliminadas y varios otros notables extras.
Sobre esta saga (especialmente sobre las dos primeras entregas de 1972 y 1974) se ha escrito mucho. Las tres películas -que suman nueve horas de duración- acumularon 29 nominaciones a los premios Oscar y ganaron nueve (los dos primeros films obtuvieron la estatuilla a mejor largometraje). Y lo hicieron en momentos en que el cine pasaba por un gran momento. En uno de los tantos extras, se puede ver el momento de la premiación de 1975 en el que Francis Ford Coppola recibe la distinción como mejor director por El Padrino II (que con el tiempo quedaría como el segundo mejor film de todos los tiempos detrás de El ciudadano, según la encuesta del American Film Institute). ¿Los derrotados en aquella noche? Nada menos que Roman Polanski por Barrio Chino, Fançois Truffaut por La noche americana, John Cassavetes por Una mujer bajo influencia y Bob Fosse por Lenny.
El primer disco con materiales adicionales ofrece varios documentales. Detrás de la obra (73 minutos) reúne testimonios actuales y de la época con imágenes del rodaje; En locación (7 minutos) presenta un recorrido por los lugares reales de Nueva York donde se filmó; El cuaderno de Francis Ford Coppola (10 minutos) muestra al director repasando las anotaciones y dibujos que hizo en un enorme diario personal; y La música de El Padrino (9 minutos) analiza la participación de los compositores Nino Rota y Carmine Coppola en el proyecto.
Uno de los platos fuertes para los cinéfilos es el apartado dedicado a ¡34! escenas completas eliminadas de los diferentes montajes. Además, cada segmento tiene una explicación previa sobre su significado en la trama y sobre el contexto en el que se desarrollaba. En total, son 52 minutos de imágenes inéditas. Este disco se completa con seis filmografías, un par de galerías de fotos, un árbol genealógico sobre las personajes, avances de cine, lista de premios y las imágenes de las entregas de los Oscar en 1973 y 1975.
El segundo disco presenta el especial El mundo de El Padrino (11 minutos), que incluye testimonios de admiradores de la trilogía como William Friedkin, Guillermo del Toro, Joe Mantegna y Steven Spielberg hasta las influencias que ha tenido no sólo en películas y series (como Los Soprano) sino también en producciones animadas como Los Simpson, South Park y Family Guy. También resultan muy interesantes Una obra maestra que casi no existió, que en 30 minutos explica la crisis por la que atravesaban los grandes estudios a fines de los años 60 y que complicó la realización de esta épica; y Cuando la filmación se detuvo, que reconstruye en 74 minutos los duros enfrentamientos entre Coppola y el estudio Paramount, que todo el tiempo amenazaba con quitarle al director el corte final y remontar la película. En este sentido, son muy interesantes los testimonios del propio cineasta, de George Lucas, de Walter Murch y de Steven Spielberg, ya que sirven para entender en toda su dimensión el impacto que este proyecto tuvo en la historia del cine con la explosión de la nueva generación de directores que revolucionó a Hollywood en los años 70.
Completan este segundo DVD de extras (y quinto de la caja) el documental Restaurando El Padrino (19 minutos), El Padrino en la alfombra roja (4 minutos) y Cuatro cortometrajes sobre El Padrino (8 minutos). Este lanzamiento también se consigue en el nuevo formato de alta definición Blu-Ray.
Esta nota fue publicada en el diario La Nación del 14-3-09 |
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Hermanastros (Step Brothers)
Dirección: Adam McKay
Editora: LK-Tel
La dupla que conforman el director Adam McKay y el actor Will Ferrell es una de
las más exitosas del mundo, pero aquí ninguna de sus tres películas hasta el
momento (ya hay una cuarta en marcha) llegó a los cines y, por lo tanto, su
destino inevitable sigue siendo el mercado hogareño. Tras los
lanzamientos de El reportero: La leyenda de Ron Burgundy (2004)
y de Ricky Bobby: Loco por la velocidad (2006), el sello LK-Tel
estrenó directamente en DVD Hermanastros (Step
Brothers es el título original), otra comedia negra coescrita por McKay
y Ferrell que, sólo en las salas norteamericanas, recaudó más de 100 millones de
dólares.
Producida por el omnipresente Judd Apatow,
Hermanastros narra las desventuras de dos patéticos antihéroes
que, pese a haber llegado a los 40 años, aún continúan viviendo en la casa
familiar: Brennan (Ferrell) lo hace en la de su madre Nancy (Mary Steenburgen) y
Dale (John C. Reilly) en la de su padre Robert (Richard Jenkins). Cuando Nancy y
Robert se enamoran y se casan, ambos hijos se verán obligados a compartir el
hogar y, más aún, la misma habitación. El odio inicial los llevará a cometer
todo tipo de crueldades, pero la aparición del hermano de Brennan (Adam Scott),
exitoso empresario y padre de dos niños, hará que los protagonista se unan para
enfrentarlo.
Sátira de enredos sobre el clásico tema de la familia
disfuncional y sobre la dificultad de comprometerse y de asumir las
responsabilidades (Brennan y Dale son dos adultos que siguen comportándose como
niños), Hermanastros tiene algunas secuencias muy logradas y
otras en las que la mira parece algo desviada. Los protagonistas se verán
obligados por sus padres a buscar trabajo (por supuesto, boicotearán cada una de
las entrevistas) y a iniciar sendas terapias, mientras Ferrell y Reilly dan
rienda suelta a su capacidad para el humor físico, para el canto y para gags que
no le temen ni siquiera a los excesos más vulgares. El resultado, más allá de
las irregularidades, no deja de ser interesante. Ferrell y McKay -que ya habían
mantenido una larga sociedad en el popular programa televisivo Saturday
Night Live- tienen cuerda para rato.
(Nota publicada
previamente en el diario La Nación) |
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Recorte sangriento (Reino Unido/2006)
Dirección: Christopher Smith
Editora: Gativideo
Este segundo largometraje del director de Creep, editado directamente en DVD, es una comedia de terror con toques gore sobre las desventuras de unos empleados de una gran compañía que, en pleno viaje de negocios, terminan atrapados en un bosque infestado de asesinos.
Pariente del slasher film en plan homenaje paródico, Recorte sangriento (Severance es su título original) es una pequeña aventura sanguinolenta que transcurre en medio de un bosque de Hungría. Allí va a dar con sus huesos un grupo de empleados de una importante compañía dispuesta a pasar un fin de semana de “fortalecimiento del trabajo en equipo”.
Sin saberlo, la ecléctica congregación –hay un drogón empedernido, un jefe energúmeno y hasta un par de prostitutas devenidas heroínas- deberá enfrentarse a unos asesinos encapuchados dispuesto a acabar con la vida de todos y cada uno de ellos de la manera más violenta posible.
Suena a fórmula precocida, pero el guión de este segundo largometraje de Christopher Smith (Creep) se encarga de darle una vuelta de tuerca a cada uno de los clichés genéricos y de subvertir con humor el horror circundante. En ese sentido, el film parece cruzarse a la vereda opuesta de las recientes incursiones en el “cine de torturas” tipo Hostel o El juego del miedo, para ubicarse mucho más cerca de la “vieja escuela” del gore de los años 80. Atención a los gags de la pierna amputada y del disparo de misil, dos buenos momentos de esta comedia de horrores. |
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El año del perro (Year of the Dog, EE.UU., 2007)
Dirección: Mike White
Editora: AVH
El debut como realizador del guionista Mike White (Escuela de Rock) es una comedia contenida y ligeramente extravagante protagonizada por una mujer que sólo puede establecer vínculos emocionales profundos con la raza canina. Un film no apto para espectadores carnívoros.
Hay algo incómodo en el planteo central de El año del perro, una de esas comedias contenidas y ligeramente extravagantes que poca y nula relación tienen con los buenos y malos excesos de la Nueva Comedia Americana. La protagonista es una mujer de unos cuarenta años con un trabajo estable como secretaria y una vida donde las relaciones con otros seres humanos se han visto reducidas a la mínima expresión. Fóbica e introvertida, la única comunicación profunda que ha logrado establecer tiene como destinatarios a su perro, el único ser que nunca la ha defraudado o engañado, el reservorio de todo su afecto.
Pero al perro no se le ocurre mejor idea que morir repentinamente, generando en la pobre Peggy, luego de una frustradas relación amorosa con un entrenador de canes, un vacío depresivo que irá canalizando hacia nuevas obsesiones: el vegetarianismo, la defensa del derecho de los animales a vivir y una compulsión por salvar la vida de todos los perros condenados a ser sacrificados por falta de dueño.
En la piel de Molly Shannon (comediante surgida de la usina de Saturday Night Live) Peggy se transforma en un personaje por el cual es posible sentir cierta simpatía, aunque su comportamiento, por momentos –literalmente- psicótico, impida la posibilidad de una verdadera empatía. De hecho, no hay ningún personaje realmente entrañable, entre otros un vecino amante de la caza, interpretado por John C. Reilly, y una Laura Dern que se roba un par de escenas como la cuñada de la protagonista.
Esa es la baza interesante y algo perturbadora de El año del perro: el intento de hacer una ¿comedia? con un personaje central que, en el barrio, sería conocida como “la loca de los perros”. El debut como realizador de Mike White, joven guionista californiano cuyo currículum incluye los guiones de Nacho Libre y Escuela de Rock (en esta última puede además vérselo en el papel del amigo pollerudo de Jack Black), se juega hacia un medio tono que, lejos de la hipérbole o la caricatura, intenta compenetrarse con el sentir de su heroína aún a riesgo de perder pie y quedar flotando en las aguas de las buenas intenciones.
Porque a los postres, esa defensa de los animales que, en una primera instancia, el film se toma un poco a la chacota (una de las mejores escenas es la de la visita a un santuario de animales de granja salvados del matadero) termina siendo la razón de ser de la protagonista y del relato. El año del perro baja línea inesperadamente y se transforma en una película definitivamente vegetariana.
Diego Brodersen |
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El hijo de Rambow (Son of Rambow, Gran Bretaña/2007)
Dirección: Garth Jennings
Editora: AVH
Jennings (Guía del viajero intergaláctico) rodó esta encantadora fábula sobre dos niños británicos de diferentes personalidades y orígenes que en 1982 realizan una remake casera (y muy divertida) de Rambo, el film de su admirado Sylvester Stallone.
Los héroes de El hijo de Rambow son Will Proudfoot (Bill Milner), un chico solitario y tímido que vive con su madre soltera que pertenece a una secta de fanáticos religiosos, y Lee Carter (Will Poulter), un despiadado y arrojado compañero de escuela que es capaz de las peores travesuras por la falta de contención adulta. Ambos, con sus ostensibles diferencias pero también con sus gustos y búsquedas en común, terminarán filmando con una cámara de video una película en homenaje a su héroe de acción favorito.
Entre desventuras escolares y familiares, y gracias a las muy espontáneas actuaciones del querible dúo protagónico, El hijo de Rambow se convierte en una muy agradable sorpresa que algunos compararon con Tres es multitud (Rushmore), de Wes Anderson. Más allá de algunos aspectos en común, la película tiene vuelo propio y es por eso que Paramount Vantage pagó ocho millones de dólares tras su première mundial en el Festival de Sundance de 2007 para quedarse con los derechos de distribución internacional.
(Texto publicado previamente en el diario La Nación) |
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Invasión
Dirección: Hugo Santiago
Editora: Malba.cine
Además de una impecable copia de este clásico de 1969, la edición de la opera prima de Santiago basada en un argumento de Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares incluye un segundo disco con dos horas de excelentes materiales adicionales y un libro de 160 páginas a cargo de David Oubiña.
Hugo Santiago (Muchnik) -radicado desde hace medio siglo en Francia- rodó Invasión luego de haber sido durante siete años asistente de uno de los grandes del cine como Robert Bresson y de haber filmado dos elogiados cortos: Los contrabandistas y Los taitas.
Durante la larga gestación de Invasión, Santiago contó con un argumento original escrito a cuatro manos entre Bioy Casares y Borges, mientras que éste participó luego de manera activa con el director en el armado del guión. "Invasión vuelve sobre algunos motivos que ya estaban en Los orilleros y en El paraíso de los creyentes, dos guiones anteriores de Borges y Bioy Casares: la estilización, el trabajo sobre los géneros, los personajes arquetípicos, la obsesión de una trama perfecta", dice Oubiña en el libro Invasión: Borges / Bioy Casares / Santiago, en el que repasa también algunas influencias literarias y cinematográficas, como el film noir norteamericano de Josef Von Sternberg, Fritz Lang y Raoul Walsh.
También se pueden advertir en este film vanguardista y de esteética retrofuturista con fotografía en blanco y negro a cargo del gran Ricardo Aronovich el influjo de la nouvelle vague francesa, de Macedonio Fernández y, claro, de El Eternauta, de Hector German Oesterheld (la película también está ambientada en 1957).
Invasión es bastante más que la sinopsis que esbozó Borges sobre un papel ("la leyenda de una ciudad, imaginaria o real, sitiada por fuertes enemigos y defendida por unos pocos hombres, que acaso no son héroes. Lucharán hasta el fin, sin sospechar que su batalla es infinita"). Ambientada en una Aquilea que remite todo el tiempo a Buenos Aires, se trata también de una reflexión sobre temas muy candentes en aquellos tiempos como la resistencia a las dictaduras y la lucha armada.
Esta joya del cine fantástico argentino protagonizada por Lautaro Murúa, Juan Carlos Paz, Olga Zubarry, Roberto Villanueva, Martín Adjemian y Oscar Cruz fue una gran carta de presentación para un director que luego filmaría títulos como Los otros, Las veredas de Saturno, El juego del poder y El lobo de la Costa Oeste.
El segundo disco incluye Borges/Santiago: Variaciones sobre un guión, un especial de 76 minutos dirigido por Alejo Moguillansky que registra un diálogo entre el director y Oubiña en el que Santiago recuerda su trabajo con Borges; y Aquilea: Nueve pequeños films sobre Invasión (47 minutos), en el que el realizador regresa a las principales locaciones del rodaje (desde la Costanera hasta la cancha de Boca Juniors) y va analizando cada una de las etapas de la producción.
Malba.cine ya había demostrado con sus lanzamientos previos en DVD (dos cajas con tres films de Martín Rejtman y otros tantos de Lisandro Alonso, y la película Hamaca paraguaya, de Paz Encina) que sus ediciones resultaban un verdadero lujo para el mercado local, pero con la de Invasión se ubica al nivel de las mejores colecciones del mundo.
Nota: Esta nota de Diego Batlle fue publicada en el diario La Nación. |
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Rescate al amanecer (Rescue Dawn, EE.UU./2006)
Dirección: Werner Herzog
Editora: LK-Tel
Basada en la misma historia real que diera origen a uno de sus documentales, y a pesar de no tratarse de uno de los mejores títulos de su carrera, Rescate al amanecer es una muy buena película de “escape de prisión” con un Christian Bale ciento por ciento herzogiano.
Ahora dicen que Werner Herzog nunca se fue, aunque hasta hace un tiempo su nombre parecía relegado –al menos, durante gran parte de los años 90- a esa lista de directores con un pasado fulgurante y un presente de mediocridad artística. Pero, lo dicho, Herzog no se había ido, estaba apenas refugiado en la realización de documentales de diversa índole. Lo cierto es que el realizador alemán, famoso entre el gran público por títulos como Aguirre, la ira de Dios y Fitzcarraldo, dedicó al menos la mitad de su filmografía al documentalismo, territorio dentro del cual supo parir varios films de enorme interés, aunque menos conocidos que sus pares de ficción.
Precisamente algunos de sus últimos documentales –Grizzly Man y The Wild Blue Yonder, en particular- lograron que su nombre volviera a circular en festivales y plataformas de exhibición paralelas. De la noche a la mañana, la de Herzog pasó de ser una imagen demodé a encarnar a uno de los realizadores más cool del momento. Modas aparte, lo cierto es que esos dos largometrajes, entre otros producidos en la última década, volvieron a demostrar la fuerza inextinguible de su cine.
En 1997 Herzog dirigió un gran documental llamado Little Dieter Needs To Fly, relato de la vida y la obra de una figura que pareció haber nacido para ser retratada por él y nadie más que él. Dieter Dengler, piloto primero militar y luego civil, sobrevivió a lo largo de su vida a cinco accidentes aéreos. Entre otras historias extraordinarias, el “pequeño Dieter” –nacido en Alemania pero nacionalizado estadounidense- participó de uno de los primeros bombardeos sobre Laos, cuando la guerra a gran escala contra el Vietcong parecía una elucubración descabellada.
Derribado en territorio enemigo, el muchacho sobrevivió a la tortura, el encierro en un campo de prisioneros y, luego de un increíble escape, a las inclemencias de la más salvaje de las selvas. Esa es la anécdota narrada por el documental y, luego de la muerte del verdadero Dietler hace algunos años, la que Herzog vuelve a visitar en Rescate al amanecer, ahora dentro del terreno de la ficción y con algunos de los condicionamientos del cine de Hollywood, usados por el realizador para su propio beneficio como narrador.
A pesar de no tratarse de uno de los mejores films de su carrera, Rescate al amanecer es, entre otras cosas, una muy buena película “de escape”. Y por partida doble: al fin y al cabo, como dice uno de los personajes, la verdadera prisión no es tanto el campo de prisioneros como la jungla en su totalidad. Herzog elabora inteligentemente la progresión dramática con buenas escenas de suspenso y una caracterización de los personajes que nunca se siente cerca del estereotipo. Lo mismo puede decirse de los soldados vietnamitas, alejados del típico “charlie” al que el cine norteamericano nos ha acostumbrado luego de decenas de películas.
El Dietler encarnado por Christian Bale es una criatura ciento por ciento herzogiana, más cerca de la alienación que de la simple resistencia a las circunstancias adversas; un tipo capaz de sonreírle a la muerte a la cara e ingeniárselas para pasarle por el costado con una mueca burlona. Un poco como el mismo Herzog, quien reelabora los mecanismos de la narración clásica para volver a contar otra vez su historia favorita, la del hombre enfrentado a los peligros del cosmos.
Diego Brodersen |
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Cinta roja (Redbelt, EE.UU., 2008)
Dirección: David Mamet
Editora: LK-Tel
El director de Casa de juegos se acerca al cine de artes marciales de manera transversal, narrando la historia de un profesor de jiu-jitsu que, luego de una serie de problemas económicos y personales, deberá defender su honor y el fair play en un torneo deportivo.
A pesar de su título, que parece augurar “otra de artes marciales”, el último largometraje del realizador, guionista y dramaturgo norteamericano David Mamet mantiene pocos puntos de contacto con la tradición del cine de ese género, al menos durante los primeros dos tercios de su metraje. Drama semi-coral en el ya tradicional estilo del director de El honor de los Winslow y Casa de juegos, Cinta roja tiene como protagonista central a Mike Terry, un profesor de jiu-jitsu (en su variante brasileña), de la cual Mamet es confeso admirador.
En su local, que se mantiene a flote gracias a los dividendos del negocio textil de su mujer Sondra (Alice Braga, hija de la célebre Sonia), se dan cita una serie de estudiantes y practicantes del jiu-jitsu, entre ellos un policía con problemas económicos y una joven abogada víctima de una reciente violación. La trama comienza a complicarse cuando Mike conoce casualmente a una estrella de cine interpretada por Tim Allen que, se sabrá rápidamente, mantiene oculta una agenda secreta ligada a la realización de un campeonato de artes marciales de enorme interés comercial y económico para sus socios.
No se trata de uno de los mejores largometrajes de David Mamet, aunque en sus primeros tramos el manejo de la tensión narrativa, aderezada con afilados diálogos, sostiene un cierto grado de imprevisibilidad que aleja al film de caminos más transitados. Cerca del final, cuando el sufrido protagonista debe participar, a pesar de su resistencia inicial, en el susodicho campeonato para defender el honor de su nombre y la práctica limpia del deporte, el film reelabora una serie de lugares comunes, aunque con alguna que otra vuelta de tuerca.
Cinta roja es un film realizado con un presupuesto pequeño y una libertad artística absoluta, casi una declaración de principios. Un film fallido, sin dudas, pero interesante precisamente por ello. |
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La Madre de las Lágrimas (Italia, EE.UU./2007)
Dirección: Dario Argento
Editora: Emerald
El último largometraje de Dario Argento, protagonizado por su hija Asia, completa la trilogía de las Tres Madres con el habitual estilo deshilvanado del realizador. Lejos de las mejores obras del maestro del terror italiano, este Argento cosecha 2007 es un verdadero placer culpable.
El último Argento llega con muy mala prensa. Es bien cierto que, de un tiempo a esta parte y salvo honrosas excepciones –el muy interesante capítulo Jennifer de la serie "Maestros del horror", por caso-, el capo del horror alla italiana viene derrapando en cada nueva incursión cinematográfica.
Y no se trata simplemente de sus ya legendarias falencias narrativas y agujeros de guión tamaño XL: en sus mejores películas (Suspiria, Rojo profundo, Phenomena), estas notables características se vieron siempre equilibradas por un estilo visual que derrochaba imaginación y tenía sus puntos climáticos en varias escenas de antología. Se ha dicho muchas veces y suscribimos con creces: Argento solía filmar los crímenes como nadie y sus mejores secuencias eran virtuosas canteras de suspenso y horror en estado puro.
¿Qué ocurre entonces con La madre de las lágrimas (La Terza madre en el original italiano), esperado cierre de la trilogía de las Tres Madres iniciado con Suspiria en 1977 y que, hasta el momento, tenía su último capítulo en Inferno (1980)? Nada que esté a la altura de la primera entrega -tal vez la obra maestra de Argento- y varios escalones por debajo de la segunda. Dicho lo cual, la película posee algunos detalles de interés que la alejan de los más repetitivos esquemas de gran parte del terror contemporáneo, aunque en la prueba y el error reine suprema esta última.
Para no perder ninguna de las costumbres de la casa, La madre de las lágrimas hace gala de una historia tan deshilvanada como la de los títulos más reconocidos del realizador. Este defecto se transforma en una de las pequeñas virtudes de la película: su despreocupación a la hora de ir hacia delante sin siquiera detenerse un minuto a pensar en lo que acaba de ocurrir.
Al no requerir de una lógica que acerque al espectador ajustadas explicaciones acerca de los hechos sobrenaturales que comienzan a darse lugar en las calles de Roma, Argento se tira a la pileta con un primer y sanguinolento asesinato a manos de un grupo de adoradores de Mater Lacrimarum, la bruja que promete un nuevo reino de las lágrimas en pleno siglo XXI.
Y así seguirá, con mucho y desenfadado gore, avanzando a los tropezones sin darle demasiada importancia a la sensatez cinematográfica. Más allá de un nutrido grupo de personajes secundarios que, sobra decirlo, abandonan más pronto que tarde el mundo de los vivos, el film es un viaje de iniciación a un universo de poderes sobrenaturales del cual la protagonista apenas si tenía noticias.
Es otro de los méritos del film el contar con la fuerte presencia de la hija del director -Asia Argento en su cuarta película bajo las órdenes de papi-, quien se carga la película sobre los hombros y le pone el pecho a algunas escenas que, nobleza obliga, dan un poco de vergüenza ajena (el clímax del film es particularmente embarazoso, con su velocísima resolución y coda final en tono post-apocalíptico).
Rodada sin sonido directo (otra marca registrada) en locaciones romanas y un set subterráneo de reminiscencias lovecraftianas, el film cuenta además con la breve participación de Daria Nicolodi, madre de Asia tanto en la vida real como en la ficción, como una escurridiza bruja fantasmal con amplios conocimientos del ultramundo. Todo queda entonces en familia, como en un álbum familiar que sólo puede disfrutar la parentela y los amigos más cercanos. ¿Alguien dijo placer culpable?
Diego Brodersen |
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Música nocturna
Dirección: Rafael Filippelli
Editora: SBP
El último largometraje de Rafael Filippelli, protagonizado por Enrique Piñeyro, es una precisa descripción de los usos y costumbres de la intelectualidad porteña y narra la crisis matrimonial de una pareja, durante algunos días y noches, en una Buenos Aires noctámbula y melancólica.
A casi dos años de su presentación en el Bafici y doce meses después de su estreno comercial, acaba de editarse en formato digital el último largometraje del realizador Rafael Filippelli. Protagonizada por Enrique Piñeyro, Silvia Arazi y una Buenos Aires noctámbula y melancólica, y con guión del propio realizador y David Oubiña, Música nocturna supo generar no pocas discusiones entre cinéfilos y críticos de cine, centradas fundamentalmente en el ritmo y el tono adoptados para narrar esta historia mínima en su descripción básica (la crisis matrimonial de una pareja durante varios días y noches) pero compleja en sus resonancias.
Nacido en Buenos Aires hace 70 años pero desconocido para la inmensa mayoría de los espectadores argentinos, ajeno a los vaivenes de la cartelera cinematográfica y a las injerencias de la distribución comercial, marginal en múltiples sentidos, Rafael Filippelli ha desarrollado una filmografía breve, en extremo personal y rigurosa a la cual apenas unos pocos elegidos –porque acceder a ella implicaba un esfuerzo y una búsqueda muchas veces infructuosa- habían podido acceder, siempre de manera fragmentaria.
El de Filippeli es un cine que se imagina a sí mismo carente de certezas, un cine de la interrogación y de la duda, que acecha a sus historias y personajes desde la desnudez, sin puntos de partida inmóviles o dogmas estéticos inflexibles. Cineasta moderno al fin, para el director de Esas cuatro notas y Hay unos tipos abajo la cámara y la moviola se transforman en sus manos en dos elementos más dentro de la matriz cinematográfica, forman parte de una búsqueda que sólo puede completarse mediante la participación de un espectador dispuesto a abandonar la idea del film como mero objeto funcional.
Música nocturna podrá pecar, como sostienen algunos de sus espectadores, de “ombliguismo” en su descripción de los usos y costumbres de la intelectualidad porteña. Pero es precisamente en la construcción de esa suerte de aguafuerte concentrado, mediante una puesta en escena siempre rigurosa y elegante, donde descansan las características únicas de un cineasta “maldito” que comienza a tener su tardío reconocimiento. |
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Peligro y muerte en Mongkok (Hong Kong/2004)
Dirección: Yee Tung-Shing
Editora: SBP
El sello SBP continúa editando buenos ejemplares del cine oriental de género. El atípico film de Yee Tung-Shing, rodado en las calles de Hong Kong, baja los decibeles de la acción para narrar un melodrama policial con ribetes trágicos y algún que otro comentario social al paso.
Con algo de retraso –el film circuló por festivales de cine especializados hace ya unos cuatro años- llega al dvd local el film hongkonés Peligro y muerte en Mongkok, un particular exponente del cine policial hecho en la península que vio nacer cinematográficamente a realizadores como John Woo, Tsui Hark y Johnny To. Un poco a contramano de la pirotecnia visual de los dos primeros o del preciso ensamblaje de relojería del último, Yee Tung-Shing baja los decibeles de la acción para narrar un melodrama policial con ribetes trágicos y algún que otro comentario social al paso.
Más cerca entonces del tono de un título clásico como Long Arm of the Law (1984, Johnny Mak) -influyente film en el cual un grupo de chinos continentales entraba ilegalmente al híper capitalista Hong Kong de los años 80 para cometer un robo- que de la violenta estilización usualmente asociada con el cine producido en la región, Peligro y muerte en Mongkok narra las periféricas de una serie de personajes, criminales, policías y prostitutas, a lo largo de una noche en esa poblada zona comercial (de allí el título internacional en inglés One Nite in Mongkok).
La excusa argumental se dispara luego de que una sencilla rencilla adolescente entre bandas mafiosas rivales termina en asesinato, enfrentando a los cabecillas de las triadas y poniendo en riesgo el precario equilibrio logrado en las calles. Luego de un llamado telefónico, un novato asesino a sueldo interpretado por Daniel Wu ingresa a territorio hongkonés para llevar a cabo un crimen por encargo. En pocas horas conocerá a una joven (Cecilia Cheung) que se prostituye para llevar dinero a su familia y el relato se complicará y ramificará en múltiples direcciones.
Rompiendo con varias expectativas respecto del derrotero de los personajes, el guión del realizador Yee Tung-Shing –veterano de la industria que, entre otras cosas, supo dirigir en el primer largometraje de la actriz, Viva Erotica (1996), a una entonces jovencísima Qi Shu- escapa a los lugares más comunes del film de acción para centrarse en las causas y algunas consecuencias del accionar de los personajes.
Algo parecido a la fatalidad parece perseguir al protagonista y a varios de los personajes secundarios y es precisamente esa predeterminación el punto más interesante de la construcción dramática: la prostituta y el asesino, nacidos en pueblos rurales de la China continental, son usados, abusados y, eventualmente, expulsados de esa metrópolis caníbal de la cual nunca podrán formar parte.
Más allá de algunas escenas redundantes, Peligro y muerte en Mongkok es un buen ejemplar del cine de policías y ladrones de Hong Kong, un film que, a diferencia del cada vez más rutinario policial norteamericano, ofrece no pocas virtudes y sorpresas.
Diego Brodersen |
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El imperio de los sentidos (Japón/1976)
Dirección: Nagisa Oshima
Editora: Plus Video
Además del clásico de Nagisa Oshima que revolucionó la representación del sexo en el cine de autor, el sello Plus Video ha editado otros dos revulsivos títulos de los años 70: El fantasma de la libertad, de Luis Buñuel, y La gran comilona, de Marco Ferreri.
Sin extras a la vista pero en copias verdaderamente espléndidas, acaban de lanzarse tres títulos representativos del cine de autor más polémico y revulsivo realizado en los años 70, década donde la libertad creativa en el cine europeo parecía estar a la orden del día. Precisamente de producción eminentemente francesa –Anatole Dauman fue su productor, con ayuda nipona del recientemente redescubierto Koji Wakamatsu-, El imperio de los sentidos fue presentada en el Festival de Cannes en su edición de 1976, para escándalo de propios y ajenos.
Basada en un hecho policial de la vida real ocurrido en Japón antes de la Segunda Guerra Mundial –llevado varias veces al cine-, el film de Oshima deja de lado los ribetes más anecdóticos del caso para centrarse en la relación íntima entre la prostituta Sada Abe y uno de sus clientes. Eros y Tánatos plasmados como nunca antes en el cine, El imperio de los sentidos fue concebida en parte como un acto de provocación a la censura del país de origen de su realizador, que respondió la afrenta con oscurecimientos ópticos que ocultaban los genitales de los actores.
Con una dosis apenas un poco menor de sexo pero cantidades nunca antes vistas de comida consumida en pantalla, La gran comilona fue presentada en el año 1973 como la provocación cinematográfico-gastronómica de otro consumado cineasta. Manteniendo en la ficción sus nombres de pila verdaderos, Marcello Mastroianni, Michel Piccoli, Philippe Noiret y Ugo Tognazzi, cuatro hombre de mediana edad algo hastiados de su vida cotidiana, se encierran en una mansión con la manifiesta intención de –literalmente- comer hasta morir.
Co-escrita junto a su colaborador habitual Rafael Azcona, La gran comilona es una de las más grandes bufonadas de Marco Ferreri, a la vez que una precisa radiografía de los hábitos y costumbres de la pequeña burguesía elaborada a partir de la hipérbole y el absurdo. Fiel a su costumbre, el humor y el horror caminan juntos tomados de la mano, descubriendo finalmente un sedimento de amargura y dolor existencial.
Otro realizador afecto a las bromas y el absurdo, Luis Buñuel, realizó cerca del final de su vida y su carrera uno de sus films más surrealistas y libres de los condicionamientos de las narraciones clásicas. El fantasma de la libertad (1974) sigue y abandona a sus personajes sin dar mayores explicaciones y aplica la teoría surrealista de la anulación de los opuestos, sorprendiendo al espectador con escenas y diálogos cada vez más sorprendentes, como el juego de cartas entre sacerdotes o la cena donde no se come pero sí se defeca. Créase o no, las películas de Buñuel solían recibir nominaciones a los premios Oscar. |
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Cómo sobrevivir a mi novia (Estados Unidos/2008)
Dirección: Nicholas Stoller
Editora: AVH
Con producción del célebre Judd Apatow (Ligeramente
embarazada), esta noble comedia romántica se eleva por encima de su
estructura algo rutinaria gracias al despliegue de gags hilarantes y a un tono
que evita la explotación de los más evidentes recursos del género.
Dejando de
lado las decenas de comediantes -grandes, medianos y de los otros- que habitan
el universo de Hollywood, existen pocos personajes tan obsesivamente abocados al
desarrollo de las bondades del humor como Judd Apatow, el (no tan) niño mimado
de la comedia norteamericana contemporánea. Y ello es cierto tanto en su rol de
guionista y realizador (Virgen a los 40, Ligeramente
embarazada) como también de productor de proyectos de terceros
(El reportero, la leyenda de Ron Burgundy, Drillbit
Taylor, Supercool, Camina duro: la historia de
Dewey Cox, No te metas con Zohan, entre muchos otros
títulos recientes).
También es cierto que no todas las comedias citadas
se ubican en el mismo escalón creativo, pero incluso en aquellos largometrajes
que podrían considerarse apenas modestos existen logros e incluso algún chispazo
de genialidad que no suelen pasar desapercibidos. Las razones seguramente sean
complejas pero, hasta que alguna película demuestre lo contrario, lo cierto es
que se trata de comedias que, como regla número uno de cierto código ético no
escrito, no menosprecian al espectador ni trabajan sobre el menor denominador
común como punto de partida de la comicidad.
Cómo sobrevivir a mi
novia (Forgetting Sarah Marshall es su título
original), escrita y protagonizada por Jason Segel y dirigida por Nicholas
Stoller -debutantes ambos en sus esfuerzos detrás de las cámaras-, es una de
esas comedias románticas algo rutinarias que, merced a la acumulación de unos
cuantos buenos momentos y a la deliberada utilización de un tono que escapa a la
explotación de los más obvios recursos del género, termina imponiéndose como un
film simpático y noble.
La secuencia de apertura pone las cosas en
movimiento sin retrasos: el pobre protagonista, un músico sin demasiadas
aspiraciones, recibe a su novia completamente desnudo, sin dudas preparado para
un poco de acción sexual luego de varios días de separación. Pero la muchacha,
actriz televisiva con un mega-éxito de temporada en las pantallas
norteamericanas, ha decidido abandonarlo, precisamente en ese momento.
Reelaborando una situación visitada en infinidad de ocasiones, la escena resulta
tan graciosa como patética, adelanto y ejemplo de los mejores momentos del film,
aquellos que dan un nuevo giro a los clichés al uso.
De allí en más, el
encuentro de la ex pareja en un hotel de Hawai dispara el resto del relato, que
avanza con varios tropezones narrativos pero, como contrapartida, ofrece un
puñado de gags hilarantes (lo son, precisamente, por su relación con el contexto
y las expectativas del espectador). A ello hay que sumarle algunos buenos
personajes secundarios, en particular el rockstar británico interpretado por
Russell Brand, y alguna que otra secuencia antológica por su uso del humor
ridículo.
En ese sentido, el hecho de no contar con estrellas
reconocidas por el público ayuda a que Cómo sobrevivir a mi
novia se sienta real y sincera a pesar del absurdo de los hechos y
situaciones. De forma tal que el desenlace, tan inevitable como pertinente para
una comedia que se hace llamar romántica, no se impone luego de una serie de
trámites burocráticos sino a partir de la lógica propia del género, que descansa
en hacer de la obviedad lo menos esperable.
Diego Brodersen |
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