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Análisis, película por película, del 8º Festival de Cine Alemán
por Mauricio Gasparini | 16.09.2008
Estuve yendo a ver varias de las nuevas películas alemanas en el Village Recoleta. Empiezo por The Edge of Heaven, de Fatih Akin, una historia con seis entrañables personajes turcos y alemanes (entre los cuales se luce la gran intérprete Hannah Schygulla).
El director de Contra la pared trata, como es habitual en su cine, los encuentros, desencuentros y hasta muertes de estas personas, con la tirante situación entre ambos paises. Notable film. -ESPECTROS, de Martin Gypkens. Son cinco historias no cruzadas que transcurren en Islandia, Jamiaca, Venecia, El Cañon del Colorado y Alemania, donde se cuentan la busqueda del amor, la dificultad de mantenerlo cuando se lo encontró, el miedo a la soledad, el frágil hilo entre la lealtad y la traición. Visualmente el film es notable, con una fotografia deslumbrante y además tiene un tratamiento dramático bastante sobrio. Un plus su banda sonora con acordes de jazz. -LA OLA, de Dennis Gansel, donde se relata el experimento que le propone un profesor carismático y progre a sus alumnos, que instituye un sistema de extrema disciplina en su clase, restringiendole sus libertades y haciéndoles formar una unidad con claras tendencias autoritarias, con los consiguientes castigos y acosos a los compañeros que no quieren integrarse a esta prueba, bastante parecida a lo que podría ser un movimiento neo-nazi. Interesante. -CHERRY BLOSSOMS-HANAMI, de Doris Dörrie. Una película con una primera hora excelente (en gran medida gracias a la interpretacion deslumbrante de Hannelore Elsner que interpreta a Trudi) y una segunda mitad muy alargada. (le sobra media hora fácil). En Sabiduría garantizada la Dörrie pintó de una manera más eficaz la fascinación que siente por toda la iconografía nipona. -LLEGARON LOS TURISTAS, de Robert Thalheim. Un film muy conciso que relata de una manera muy sobria lo que le sucede a Sven, un joven aleman que se enlista en el servicio civil, siendo enviado a Auschwitz (el antiguo campo de exterminio ahora es un museo), donde le encomiendan cuidar a un anciaño ex-prisionero y que pasa su tiempo dando clases como testigo contemporáneo, y ademas se ocupa de restaurar maletas que fueron quitadas a los judios cuando llegaban a los campos. Este joven tiene que lidiar con la arrogancia de este anciano, una realacion amorosa con una guía turística polaca, y cierto cortocircuito que se produce entre los lugareños y el personal aleman que trabaja en las inmediaciones. Muy buen film. Me faltan dos películas más, que se las comentaré en los próximos días.
Saludos.
Mauricio Gasparini |
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Sobre la muestra Mi-Cine
por Mauricio Gasparini | 11.08.2008
Ante la escasa oferta europea en el cine (por suerte, ya terminadas las vacaciones de invierno, se estrenará La escafandra y la mariposa) fui a ver dos películas programadas en la semana de cine de Milán en el coqueto microcine del Centro Cultural Recoleta.
El sábado 9 vi Giorni e nuvole, de Silvio Soldini, con la excelente Margherita Buy y Antonio Albanese (gran actor). Trata sobre el quiebre que se produce en una pareja al perderse su bienestar económico a partir de la pérdida del trabajo que padece el marido, las distintas reacciones de ellos ante este conflicto (un tema muy duro que tiene mucha conexión con lo que nos pasa aquí y ahora). Muy buen film.
Al dia siguiente fui a ver con muchas expectativas Centochiodi, de Ermanno Olmi, y reconociendo que sigue siendo un gran humanista, su tratamiento es bastante maniqueo e impostado y su calidad como cineasta está bastante lejos de lo que logró con El árbol de los zuecos o con La leyenda del santo bebedor.
Lo llamativo de este ciclo es la poca difusión que tuvo tanto en medios gráficos como audiovisuales. El precio de las localidades era de $10.- y, si bien los films se exhibieron en formato DVD, su calidad visual era mucho mejor que la de los Arteplex. Ojalá que este año se repita la semana de cine italiano en el Cinemark como en 2007.
Saludos.
Mauricio |
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No pisamos más un cine
por Manuel Aboy | 02.08.2008
Hace más de diez meses que en los cines aparecieron los afiches anunciando el estreno de La flauta mágica, de Mozart, en la versión de Kenneth Branagh. Inclusive Branagh vino en febrero a la Argentina y la presentó en Pantalla Pinamar. Desde entonces, los afiches siguen en exhibición, pero la película nunca se llega a estrenar.
El lunes pasado encontré que en un puesto de venta de diarios cercano al Arteplex Belgrano vendían una copia en DVD. Dada mi ansiedad por ver la película y como la copia trucha sólo costaba $ 10.- no dudé un minuto y la compré. Anoche éramos 8 en casa y la vimos despues de cenar, oscurito. La copia era excelente, tanto en imagen como en sonido, con subtítulos en castellanos muy nítidos. Cuando queríamos hacíamos pausa y rebobinábamos (escuchamos 4 veces seguidas el aria de la Reina de la Noche), todo mientras nos tomábamos unos vinitos despatarrados por los sillones pero manteniendo una atención devocional y un silencio reverencial. Conclusión: fue la gloria. Una estupenda película apreciada en las mejores condiciones.
Y una cuenta harto simple: si los 8 amigos hubiéramos ido a una pocilga como el Arteplex 3 de Belgrano o a los de la Diagonal que se sacuden cada vez que pasa un subte, hubiéramos tenido que pagar $ 18 cada uno, total $ 144. En el living de casa, cómodamente instalados, los 8 pagamos... $ 10 en total ¿Qué tal? La diferencia nos cubrió de sobra 3 ricas pizzas y los Reserva que nos tomamos.
NO PISAMOS MAS UN CINE. |
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La crítica de cine en Argentina
por Lorena Ceruti | 04.07.2008
Quintín discute a Angel Faretta y exalta a Rodrigo Tarruella. Un ex crítico devenido realizador, como Eduardo Calcagno, reivindica al "crítico artista". Los blogs sobre crítica crecen como hongos. Todas las escuelas de cine incorporan entre sus carreras a la de crítica...
Sin embargo, al mismo tiempo, la crítica en diarios está cada vez peor y para mucha gente los especialistas han perdido credibilidad por su snobismo ¿Cuál es el lugar, la función y el sentido de la crítica hoy?
La explosión de los blogs en Internet permitió que cada aspirante a crítico abriera su espacio de expresión. Allí hay de todo, buenos, malos y pésimos, gente que es muy leída y otra que escribe y nadie se entera. Pero algo queda claro: el monopolio de los diarios y las revistas de cine ha terminado para siempre. No hay expertos que juzgan y dictan las grandes verdades. Hoy, todos tenemos la oportunidad de expresarnos y hasta ustedes en OtrosCines.com nos permiten discutir cada reseña que publican en los comments.
Lo cierto es que, así como el cine va mutando rápidamente (antes la única alternativa era la sala grande con la proyección en 35 mm, hoy hay decenas de opciones para consumir películas), también lo hace la crítica.
De todas formas, resulta muy paradójico que, mientras la crítica como profesión está siendo denostada por la inmensa mayoría de la gente (que es snob, que está comprada, que está desconectada del gusto popular, etc, etc), la escuela de El Amante o cualquier otro instituto de cine recibe a decenas de entusiastas neo-críticos. Otra sorpresa para un país que nos tiene acostumbrados a este tipo de extraños e inexplicables fenómenos. |
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Crónica del ciclo Madridcine y recomendación de La soledad, película de Jaime Rosales
por Mauricio Gasparini | 08.07.2008
Desde el 3 y hasta el 9 de julio se está realizando en el Patio Bullrich esta
muestra de films españoles inéditos que, dicho sea de paso, tuvo muy poca
difusión en los días previos por lo cual el flujo de gente en las tres funciones
a las que asistí fue bastante escaso.
Por el momento, vi
Siete mesas de billar francés, La soledad y El
prado de las estrellas. Hasta ahora, La
soledad es la que se desmarca netamente de las otras por lo
arriesgado y radical de su tratamiento. Es un film áspero, seco, pausado, con
algunas reminiscencias de Robert Bresson y de Michael Haneke, tratado de una
forma a la vez casi documental y artificiosa (en el buen sentido de la palabra).
Es un estudio sobre la incomunicación, la soledad, la avaricia, el egoismo y el
chantaje emocional del que somos capaces los seres humanos. Tiene un tratamiento
de la imagen fascinante. En gran parte del metraje el director (Jaime Rosales)
acude al formato de "polivision" (divide la pantalla en dos, y ofrece distintos
puntos de vista de una escena en forma simultánea), lo cual puede llegar a
desconcertar, pero a la vez lo hace muy subyugante. Asimismo tiene un
tratamiento excepcional de su banda sonora (no hay música, pero hay mucho sonido
ambiental). La historia es sencilla (narra dos historias aparentemente
inconexas, pero que a los 15 o 20 minutos se comunican, de dos mujeres de
generaciones distintas con su entorno familiar).
Este director había
hecho otro film notable (Las horas del día), que contaba
la rutina de un hombre dueño de una pequeña tienda, que en determinados
momentos se transforma en un asesino serial. La soledad ganó el premio
Goya y desbancó a la favorita El orfanato del galardón premio
mayor.
Con referenca a Siete mesas de billar francés,
tiene dos actuaciones excelentes de Maribel Verdu y Blanca Portillo (lo más
rescatable de una película con un tratamiento bastante televisivo). Por último,
El prado de las estrellas, de Mario Camus (a años luz de la
solidez narrativa que demostró en Los santos inocentes y
La colmena), cuenta un relato parecido a los que suele filmar
mucho mejor Adolfo Aristarain, lleno de buenas intenciones
pero contado de una forma soporifera e inconexa.
Ojalá que haya
un distribuidor audaz que se atreva a exhibir en Buenos Aires La
soledad, ya que me parece de lo mas interesante visto este
año.
Saludos __________ N. de la R.: La
soledad ha sido adquirida por la distribuidora Primer Plano Film
Group, aunque por el momento no tiene fecha de estreno confirmada. |
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¿Qué hay de nuevo en el Nuevo Cine Argentino? A propósito del fenómeno de Historias extraordinarias, de Mariano Llinás, en la reciente edición del BAFICI
por Juan Carlos Kogan | 04.05.2008
La crítica -es una de sus funciones (podríamos decir sus obsesiones)- busca y busca lo nuevo de lo nuevo. Así, cuando el Nuevo Cine Argentino empezaba a oler a viejo, allí aparece la figura de Mariano Llinás para ser entronizado de inmediato como el paradigma de la renovación.
Se habló tras el último BAFICI casi de una revolución por el hecho de haber filmado una muy buena película de cuatro horas y media con sólo 30.000 dólares aportados por el canal I-Sat y la ayuda técnica de la FUC (aclaro que son datos que el mismo hizo públicos).
¿Es ese el modelo de cine argentino que queremos? ¿Es reivindicable simplemente porque no va a pedir plata al INCAA? Yo creo sinceramente que no es el esquema a seguir. Lo felicito por lograr que tanta gente y tantas instituciones "pongan el hombro", pero considero que el cine es una industria y, como tal, exige profesionalismo, buenos salarios, equipos de primera línea, etc., etc. Con esto no estoy avalando los sobreprecios, las coimas en el INCAA, los presupuestos inflados, los entuertos con el SICA o SADAIC, ni cosas por el estilo.
Simplemente sostengo que lo de Historias extraordinarias es, como su título, un caso extraordinario y no un modelo a imitar. Llinás es una rara avis, un profeta en el desierto, un director talentoso y un gurú antisistema. Lo aplaudo y le deseo la mejor de las suertes en todos sus proyectos. Pero con dos, cinco, veinte o cincuenta Llinases jamás conseguiremos tener una industria de cine hecha y derecha. Quizás esa sea una opción válida (quedar reducido a un grupo de artesanos entusiastas), pero si queremos jugar en primera, ir a Cannes, vender nuestras películas en Europa, competir por el Oscar, o llenar las multipantallas no basta con esfuerzos titánicos de gente bienintencionada. |
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Todos somos críticos (la autocrítica de un lector frente a los exabruptos en Internet)
por Carlos Serra | 17.03.2008
Así como me emociona leer comentarios inteligentes de lectores en éste y otros sitios a la hora de reflexionar sobre un film, un director, un tema, una noticia o una tendencia, me aterroriza la violencia de muchos comments en sites y blogs abiertos a la participación.
Hay una necesidad de desahogarse, de atacar al autor de una nota o columna ya no para refutar sus dichos sino para agraviarlo, desmerecerlo y denostarlo de la peor manera posible.
Es verdad que, como dice el dicho popular, todos somos directores técnicos y críticos de cine, pero eso no habilita a insultar a alguien que, por más que no estemos para nada de acuerdo con su opinión, se tomó el trabajo de redactar un texto de la mejor manera posible.
Me parece que estamos haciendo un abuso del espacio de libertad y opinión que nos dan los medios. Antes, nos quejábamos porque sólo unos pocos "expertos" escribían y daban cátedra. Ahora, que tenemos la posibilidad de contestar, interactuar y polemizar, lo hacemos de la peor manera posible, desde el insulto descalificador ¿Para qué? Si hasta podemos abrir un blog personal en menos de cinco minutos. Así como solemos hacer (y con razón) crítica de los críticos, llegó el momento de hacer también una autocrítica de los lectores. |
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Quintín, el iracundo (sobre el premio a Tropa de elite en Berlín y el cine de Costa-Gavras)
por Mauricio Gasparini | 25.02.2008
Ayer, domingo 24/02, leí en el diario Perfil un comentario furibundo de Quintin sobre Tropa de elite, despotricando contra el premio ganado en la Berlinale y, de paso, tildando al presidente del jurado (Costa-Gavras) de inepto e incompetente.
Me hubiera gustado que ganase Petróleo sangriento (un peliculón, sin duda), pero vi la película de José Padilha en DVD y me pareció un film impecable e implacable, con un timing cinematografico muy preciso y con actuaciones excelentes. No me parece que glorifique a la policía (de hecho, al protagonista/relator, creo que es Wagner Moura, lo pinta casi como a un psicopata). Muestra un cuadro de situación muy conflictivo tanto con respecto a los policías como a los dealers y los habitantes de las favelas. El hace una comparación con el cine de Glauber Rocha, pero estoy seguro de que la violencia que había en Brasil en los años '60 no era tan descarnada como lo es ahora (en el resto de America Latina, Argentina inclusive, también se agravó bastante esta problemática).
Con respecto a Costa-Gavras, no hay que olvidar que en la decada del ´70 dirigió películas imperdibles como Z, Estado de sitio o La confesión, con guionistas como Jorge Semprún, entre otros. A lo mejor, lo último que hizo no tiene la eficacia de los otros films, pero siempre me pareció un director muy preocupado por temas testimoniales y urticantes. En lo que refiere a Quintin, es saludable que pudiendo ser un critico más aburguesado siga teniendo esa iracundia juvenil que uno va perdiendo a medida que pasan los años.
Saludos. |
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